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CARTA
DE SU SANTIDAD
BENEDICTO XVI
AL OBISPO DE NOTO (ITALIA)
CON OCASIÓN DE LA CEREMONIA DE REAPERTURA
DE LA CATEDRAL DE NOTO
Al venerado hermano
GIUSEPPE MALANDRINO
Obispo de Noto
Con ocasión de la solemne ceremonia de reapertura de la insigne
catedral de Noto, que se derrumbó repentinamente el 13 de marzo de 1996 y fue
reconstruida después de varios años de intenso trabajo, me uno espiritualmente a
usted y a los obispos de Sicilia presentes en tan significativo acontecimiento
religioso y cultural. A cada uno dirijo mi cordial saludo, y lo hago extensivo a
los sacerdotes y a las personas consagradas, así como a las autoridades civiles
y militares, y a todos los que participan en la celebración.
Expreso mi profunda gratitud a cuantos, con su tenacidad y admirable esfuerzo,
han contribuido a la necesaria y urgente obra de reconstrucción del mayor templo
de la ciudad de Noto, auténtica obra maestra del barroco siciliano, "patrimonio
de la humanidad". Sé que esta obra monumental ha requerido la aportación
coordinada de las instituciones estatales y locales competentes, de valiosos
proyectistas y de obreros expertos. Felicito a todos por la apreciada
sensibilidad demostrada con respecto a una intervención tan imponente y
delicada.
Le dirijo un saludo especial a usted, venerado hermano, por la solicitud y la
dedicación constante con las que ha impulsado y seguido los trabajos desde el
primer momento de su llegada a esa diócesis, continuando el camino emprendido
por su predecesor, el obispo Salvatore Nicolosi, que había anhelado vivamente
dicha reconstrucción. A él le dirijo con afecto un saludo especial y mis mejores
deseos.
No se podía por menos de solemnizar la reconstrucción de la monumental catedral,
que ahora vuelve a resplandecer, reafirmándose como reconocida joya de valor
histórico y de belleza barroca típica del sudeste siciliano.
Dedicada a San Nicolás, destaca en la ciudad con su extraordinaria escalinata y
constituye el corazón y el centro de su vida espiritual. La catedral
reconstruida, templo majestuoso, admirable obra de arte y singular testimonio de
fe, ha de ser para todo el pueblo de Dios un recuerdo constante de su vocación y
de su misión. Al admirarla, todos los cristianos deberían recordar la
exhortación del apóstol san Pedro: "También vosotros, cual piedras vivas,
entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo,
para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios" (1 P 2, 5).
Por eso, a la fascinación "exterior" de la catedral, a la que se ha restituido
su esplendor, se ha de unir ahora la "interior" de quienes en ella se reúnen
para alabar a Dios. En efecto, todos los creyentes en Cristo y todas las
comunidades eclesiales están llamados a brillar por la santidad y por el amor
con que testimonian su fidelidad evangélica. En definitiva, para la comunidad
diocesana de Noto la catedral reconstruida ha de ser, en su belleza, una
invitación a crecer en la comunión y en el fervor apostólico.
Con este fin, aseguro de buen grado mi oración especialmente para que, en torno
al renovado templo sagrado, crezca la Iglesia de Noto como edificio espiritual,
cuya sólida piedra angular es Cristo. Y que el feliz acontecimiento de la
reapertura al culto de la catedral suscite en el pueblo de Noto, por intercesión
de la Virgen santísima y de su patrono san Conrado Confalonieri, un renovado
entusiasmo espiritual y un valiente testimonio misionero.
Con estos sentimientos, de corazón le envío a usted, venerado hermano, a cuantos
están encomendados a su solicitud pastoral y a todos los participantes en la
solemne ceremonia inaugural, la implorada bendición apostólica, prenda de
abundantes favores celestiales.
Vaticano, 15 de junio de 2007
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana
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