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CARTA DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
AL CARDENAL TARCISIO BERTONE S.D.B.,
SECRETARIO DE ESTADO,  LEGADO PONTIFICIO
PARA EL VI ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS

 

Al venerado hermano
Tarcisio Bertone, s.d.b
Secretario de Estado

Con el deseo de que la sociedad futura goce de una condición más digna, muchos pastores y fieles laicos de todo el mundo, se reunirán próximamente en la ciudad de México para el VI Encuentro mundial de las familias, que tiene por tema:  "La familia formadora en los valores humanos y cristianos".

Este tema es de suma importancia, pues "la familia está llamada a desempeñar su deber educativo en la Iglesia, participando así en la vida y en la misión eclesial. La Iglesia desea educar sobre todo por medio de la familia, habilitada para ello por el sacramento, con la correlativa "gracia de estado"" (Juan Pablo II, Carta a las familias Gratissimam sane, 16).

Realmente, los principales maestros de la humanidad son los mismos padres de familia que, sostenidos por la gracia divina, se esfuerzan por transmitir a sus hijos las virtudes de la fe en Cristo, la caridad operante y una gran esperanza, y "en este campo tienen incluso una competencia fundamental:  son educadores por ser padres" (ib.).

Conviene recordar que a todas las familias cristianas se presentan los brillantes ejemplos de algunos fieles, tanto de tiempos antiguos como de épocas recientes, que no sólo a los jóvenes, sino también a la gran mayoría de la gente, dejaron su vida como ejemplo de nobleza y recuerdo de virtud (cf. 2 M 6, 31). Entre ellos cabe destacar en Oriente a los santos Basilio y Emelia, que entre sus nueve hijos cuentan con cuatro santos, y en Occidente a los santos Gordiano y Silvia, padres del Sumo Pontífice san Gregorio Magno.

Al inicio de este milenio, la Madre Iglesia ha inscrito en el catálogo de los beatos a María Teresa Ferragud Roig, que en España juntamente con sus cuatro hijas vírgenes consagradas a Cristo consiguió la palma del martirio y la gloria celestial; a los esposos Luis Beltrame Quattrocchi y María Corsini, en Italia; Luis Martin y Celia María Guérin, en Francia, padres de santa Teresa de Lisieux, patrona de las misiones y flor del Carmelo.

Estoy convencido de que este acontecimiento puede ser muy beneficioso para toda la sociedad y para cada persona. Por eso, de buen grado acepté la invitación del venerado hermano cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo metropolitano de México; pero, dado que yo no puedo acudir personalmente, con confianza te envío a ti, venerado hermano, mi principal y muy diligente colaborador en despachar los asuntos diarios, para que me representes dignamente y lleves a las personas allí congregadas mi exhortación paterna y mi cordial saludo. Por lo cual, con esta carta te nombro mi legado para el VI Encuentro mundial de las familias, que se celebrará en México del 13 al 18 del próximo mes de enero.

Encomiendo encarecidamente tu legación y todo el Encuentro mundial de las familias a la poderosa intercesión de la santísima Virgen María de Guadalupe y de san José, así como de todos los santos padres de familia, a fin de que obtengan del Hijo de Dios para los gobernantes de las naciones y para las familias mismas las ayudas, los derechos y las luces necesarios, para que la dignidad de todos los hombres de verdad se reconozca, se respete y se honre.

Por último, quiero que impartas amorosamente, en mi nombre, la bendición apostólica, prenda de gracia celestial y testigo de mi comunión, a todos los que participen en ese acontecimiento.

Vaticano, 28 de diciembre de 2008, cuarto de mi pontificado

 

BENEDICTVS PP. XVI

 

© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana

 

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