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CARTA DEL SANTO PADRE
BENEDICTO XVI
AL SEÑOR RENÉ PRÉVAL,
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE HAITÍ*
Al excelentísimo
señor René Préval,
presidente de la República de Haití
Al conocer con inmensa tristeza la noticia del terremoto que acaba de asolar
trágicamente a su querido país, quiero asegurarle, excelencia, mi profunda
benevolencia y mi ferviente oración por todas las personas afectadas por esta
terrible catástrofe. Pido a Dios que acoja en la paz de su reino a todos los que
han encontrado la muerte en el seísmo y que consuele a sus familias que, en
muchos casos, ni siquiera han podido dar una sepultura digna a sus seres
queridos desaparecidos. Rezo también para que en todos los corazones reine el
espíritu de solidaridad y para que se mantenga la calma en las calles, a fin de
que la ayuda generosa que está llegando de todos los países constituya un alivio
para todos, de modo que las personas que hoy no tienen nada experimenten el
consuelo de saber que toda la comunidad internacional cuida concretamente de
ellos.
Aprecio vivamente el compromiso de los haitianos y extranjeros que, a veces
poniendo en peligro su vida, están haciendo todo lo posible por buscar y
socorrer a los supervivientes, y se lo agradezco de todo corazón. Quiero
asegurarle, excelencia, que la Iglesia católica, a través de sus instituciones,
más allá de la viva emoción suscitada, permanecerá al lado de las personas que
han sufrido esta tragedia, y que, en la medida de sus posibilidades, ayudará a
crear de nuevo las oportunidades de un futuro abierto.
Como prenda de afecto por todos, imparto de corazón a toda la población de Haití
en la prueba una bendición apostólica especial.
Vaticano, 16 de enero de 2010
BENEDICTUS PP. XVI
*L'Osservatore Romano. Edición semanal en lengua española n°5 p.6.
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