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VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA
DE DIOS, PADRE MISERICORDIOSO
DISCURSO DEL PAPA
BENEDICTO XVI DURANTE SU VISITA A LA PARROQUIA
Salón parroquial IV Domingo de
Cuaresma, 26 de marzo de 2006
Querido párroco; queridos amigos:
Veo que sois realmente una parroquia viva donde todos colaboran, donde cada uno
lleva la carga del otro —como dice san Pablo—, y así hacéis crecer el edificio
vivo del Señor, que es la Iglesia.
La Iglesia no está hecha de piedras materiales, sino de piedras vivas, de
personas bautizadas que sienten la responsabilidad de la fe con respecto a los
otros, la alegría de estar bautizados y conocer a Dios en el rostro de Jesús.
Por eso, vosotros os esforzáis por lograr que crezca realmente esta parroquia.
Nos encaminamos hacia la Pascua y se pueden destacar dos aspectos de la vida
cristiana: una parte constituye una escalada, una ascensión, que puede ser
incluso un poco difícil; la otra parte está siempre en la luz de Dios, en la luz
de nuestro Señor.
Sólo quiero daros las gracias por vuestro compromiso. Ver en una parroquia a
tantas personas activas que visitan a los enfermos, que ayudan a los que
atraviesan dificultades, que colaboran con el párroco, que contribuyen a una
buena celebración de la liturgia, es una alegría para el Obispo de Roma, que soy
yo, aunque la actividad concreta la realiza el cardenal vicario.
Con todo, siento esta responsabilidad y realmente me alegra ver que Roma, la
"antigua Roma" es una "joven Roma" y vive realmente en parroquias vivas. Es
preciso cultivar la fe, porque fuera de Italia con frecuencia se piensa que en
Roma sólo hay ceremonias y burocracia eclesiástica, pero que no hay una gran
vida eclesial, la cual, en cambio, es visible precisamente también en los
barrios de la periferia de Roma.
Roma es joven; la Iglesia es siempre joven de nuevo. Me alegra ver esta
participación y quiero daros las gracias y animaros a continuar, bajo la guía de
vuestro párroco.
Y ya desde ahora, os deseo una feliz Pascua a todos.
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana
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