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PEREGRINACIÓN A LORETO Y ANCONA

JUAN PABLO II

ÁNGELUS

Sábado 8 de septiembre de 1979

 

Queridísimos hermanos y hermanas:

Como sugestivo preludio al rezo del "Angelus", las escuadrillas aéreas giran en el cielo de Loreto: son los aviadores italianos que, de este modo, manifiestan su alegría por esta peregrinación mía a la Virgen de Loreto, Patrona de la Aviación. Estas impresionantes acrobacias en el espacio azar; son para todos nosotros una invitación a organizar nuestra vida cotidiana sobre la tierra sabiendo mirar al cielo, esto es, a Dios, fin supremo y último de nuestras tensiones y de nuestros deseos.

Así, con la mirada dirigida espiritualmente al cielo, rezaremos el "Angelus" la oración que nos hace meditar sobre el misterio de la Anunciación de María y de la Encarnación del Verbo de Dios. Esta oración adquiere hoy, aquí, un significado del todo particular, porque se eleva desde las cercanías del santuario dedicado de manera especial a estos misterios de la historia de la salvación.

La rezaremos con intenso fervor por la paz del mundo, por la Iglesia, por los pobres, los enfermos y los niños.


Después de rezar el Ángelus

(Tras rezar el "Ángelus" el Papa se retiró de la "loggia" que da a la "Piazza della Madonna" y fue al balcón del santuario que da a la plaza de Juan XXIII para saludar a la multitud que no había tenido sitio en la otra plaza. Cuando volvió de nuevo a la "loggia" de la plaza de la Virgen, los reactores de la Aeronáutica italiana volaron de nuevo muy bajos sobre el santuario, mientras sonaba una marcha de la banda de aviación; en ese momento el Papa bendijo a los aviones)

Ahora elevemos una oración por los aviadores italianos, para que su actividad, trabajo y valentía estén siempre al servicio del bien y de la paz de la humanidad, y no para otros fines. Oremos:

Señor nuestro
que caminas sobre las alas del viento
y cuya gloria narran los cielos,
te bendecimos y glorificamos
en todas tus obras,
porque en tu sabiduría infinita
has encomendado al hombre la tarea
de realizar cosas hermosas y grandes.

Escucha la oración que te dirigimos
por intercesión de María Virgen Lauretana.

Que al surcar los cielos,
los aviones propaguen en el espacio lejano
la alabanza de tu nombre
y sirvan al hombre para desplegar
más velozmente su actividad de trabajo;
que con tu bendición los pilotos,
técnicos y auxiliares actúen con sabia prudencia
a fin de que cuantos viajan en avión
alcancen felizmente la meta que les espera.

Por Cristo Nuestro Señor.

 

Leyendo las pancartas que alcanzaba a ver entre la multitud comentó:

Cada letrero indica un grupo. Saludo a todos estos grupos. Saludo a los jóvenes y hasta me da alegría que estos jóvenes no cedan fácilmente la palabra al Papa. Quiero decir a los jóvenes y a cuantos han estado orando toda la noche para preparar este encuentro, que les estoy muy agradecido por su afán de oración y sacrificio. De este modo, con oración y sacrificio, se construyen los valores espirituales la comunión espiritual, la comunidad espiritual. Estos son los valores que debemos buscar, sobre todo en nuestra época que, como es fácil de ver, está cada vez más amenazada de materialismo. Debemos buscar el primado de lo espiritual; y por ello, al despedirme de todos los peregrinos, debo decir a los jóvenes que actuando así constituyen de verdad nuestra esperanza.

 

© Copyright 1979 - Libreria Editrice Vaticana

 

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