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JUAN PABLO II

ÁNGELUS

Castelgandolfo
Miércoles 23 de septiembre de 1981

 

Queridísimos hermanos y hermanas:

Antes de nada quiero dirigiros mi saludo cordial y daros la bienvenida a este encuentro de oración y comunión eclesial.

Como sabéis, el lunes pasado, fiesta de San Mateo Apóstol y Evangelista, la Sagrada Escritura propuso de nuevo a nuestra meditación la figura de este "escriba sapiente" que tan admirablemente supo vivir y enseñar las palabras del Señor. Atraído por la invitación del Maestro a seguirle, "levantándose, le siguió" (Mt 9, 9), sin tardanza. A partir de entonces cambió radicalmente su vida, su modo de pensar y actuar. Se hizo discípulo de Jesús y anunció el Evangelio escrito por él, donde se presenta al cristiano como seguidor de Cristo, como persona consciente de los compromisos que derivan de acoger el Evangelio y los cumple con valentía hasta el heroísmo, porque el ir tras Jesús prevalece sobre todo otro deber.

Recordaréis las palabras de Jesús: "no todo el que dice: ¡Señor! ¡Señor! entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre" (cf. Mt 7, 21).

En este momento de reanuda otra vez las actividades espirituales y sociales, por intercesión de su Santísima Madre y de San Mateo que consagró toda su vida a la causa de la fe cristiana, nos conceda el Señor llegar a plasmar en la práctica las enseñanzas del Evangelio y testimoniar con valentía nuestra fe, en medio de la sociedad contemporánea a la que pertenecemos.

Os conforte la bendición apostólica que ahora imparto a todos de corazón con gran afecto.

 


Saludos

(En español(

Sé que se hallan presentes en esta reunión de oración un grupo de cooperadores y miembros del Opus Dei de Barbastro, grupos de las parroquias de Pals (Gerona) y de Santa Perpetua de Moguda (Barcelona), así como de asociados a una emisora de radio Bilbao, además de otras personas y familias procedentes de varios países de lengua española. Os agradezco vuestra visita y el calor de vuestra acogida. Vivid cada vez con más intensidad vuestra vida cristiana, sabiendo orientar con una visión de fe cada momento de vuestra existencia: el trabajo, la convivencia familiar o social, el estudio o leí descanso. Y no olvidéis la plegaria cotidiana. Recibid, finalmente, mi cordial bendición, que extiendo a vuestros familiares.

(En francés)

A este encuentro familiar se han sumado turistas y peregrinos de lengua francesa. Están representados especialmente las diócesis de Autun, Lille, Aviñón, Malinas-Bruselas y Quebec. Os saludo a todos con sumo placer y os agradezco que hayáis venido a rezar a la Virgen con el Papa por la Iglesia del mundo entero. Es necesario que la Iglesia —es decir, la comunión de todos los cristianos— presente al mundo un rostro igual al de María, compadeciendo toda miseria, y resplandeciente de serenidad y confianza en la bondad de Dios. A todos vosotros y a las personas más probadas de vuestras familias y amigos, doy con gozo mi bendición apostólica .

(En inglés)

Hoy están presentes gran número de grupos de habla inglesa, y a todos doy mi bienvenida cordial. De Inglaterra tenemos la peregrinación de Nuestra Señora del "Perpetuo Socorro de Balckburn y de Santa María de Morecambe, y un grupo de ucranios. De Irlanda, la peregrinación., agustina y un grupo de empleados del transporte público de Dublín. De Suecia, el coro de la iglesia parroquial de Visby. De Estados Unidos, la peregrinación parroquial de Nuestra Señora de la Victoria, de Baltimore. Y en fin, dos grupos internacionales, el de los participantes en el VIII Congreso mundial de cirugía y estética, y el de los misioneros del Verbo Divino y sus invitados, que toman parte en un curso de renovación en Nemi. Pido para vosotros que la Palabra de Dios sea realmente lámpara de vuestros pies, luz de vuestro camino y gozo de vuestros corazones (cf. Sal 119). Recordad siempre que la Palabra de Dios tiene poder de renovar, poder de renovar vuestras vidas radicalmente. Con mi bendición apostólica.

(En alemán)

Un saludo cordial a todos los peregrinos y visitantes de lengua alemana y de los Países Bajos. De ellos saludo en especial a los lectores del periódico de la archidiócesis de Colonia; a los participantes en el viaje conmemorativo de las Uniones de sacristanes del Sur de Alemania; al coro de muchachos de Kieler; y a varios grupos de estudiantes de Grevenbroich, Kaiserslautern y Wuppertal-Elberfeld. Y de los Países Bajos, al coro de Brunssums, con ocasión de su gira de estudiantes del colegio ignaciano de Amsterdam. Vuestra visita a la Ciudad Eterna debe ahondar vuestra fe y vuestro amor a Cristo y a la Iglesia. Los Santos cuyas tumbas visitáis en Roma, sean para vosotros ideal e intercesores. Que con vuestra vida evangélica y ayudando amorosamente a cuantos os rodean, deis testimonio de Cristo y de su reino. Para ello, a vosotros y a vuestros seres queridos, mi bendición apostólica.

(En holandés)

Me da alegría saludar en mi casa a los cantores del "Rumpens Mannenkoor" de Brunssums, con ocasión de su gira de conciertos por Roma. Quiero congratularme de corazón con el comité ejecutivo, el director y los miembros, en la conmemoración de los sesenta años de vida. Es mi deseo que vuestra comunidad cantora transmita a todos los otros hombres el sublime bien de la cultura y asimismo una reflexión espiritual, para alabanza de Dios. Me complazco en daros una bendición particular a todos vosotros y a vuestras familias.

(En portugués)

Saludo afectuosamente a los peregrinos y oyentes de lengua portuguesa. Este mundo de hoy, tan alterado, necesita de cada uno de vosotros. No cedáis a la indolencia ni a la pereza.. Trabajad. El hombre se realiza mediante el trabajo, que es de por sí creativo, educativo y meritorio. Aun si económicamente no tenéis necesidad, trabajad con entusiasmo. Así construís un mundo mejor, cumplís la voluntad de Dios y preparáis una eternidad feliz. En prenda de ello os doy mi bendición.

(En polaco)

¡Alabado sea Jesucristo! Saludo a todos los peregrinos de Polonia; a los de la parroquia de la Sagrada Familia de Estetin, de la parroquia de Ostrów Wielkopolski, de la parroquia de San Szczepan de Cracovia, de la parroquia de Byczyna; a los trabajadores del sector de enseñanza y educación de Solidarnosc "Ziemi Swidnickiej"; a la peregrinación de combatientes de Danzig, grupo Solidarnosc; a los de la parroquia de la catedral de Czestochowa, de la iglesia del Espíritu Santo de Torun; a grupos de Varsovia (Ferroviarios), Danzig y Cracovia, y también de otras partes del país y de la emigración. Y, en fin, quiero dar la bienvenida y saludar a los sacerdotes de la archidiócesis de Cracovia que celebran los cuarenta años de sacerdocio. Como también hay peregrinos de Checoslovaquia, a ellos deseo dedicar una palabra particular. Quiero decirles que la Iglesia en Checoslovaquia y las naciones checa y eslovaca las siento muy cercanas y no cesan de ser objeto de mis oraciones diarias; que Dios bendiga a los que os halláis aquí presentes y a los que están en la patria. A mis compatriotas de Polonia quiero hablar hoy brevemente del tema de los sacerdotes, pues están presentes aquí sacerdotes que conmemoran los cuarenta y los veinticinco años de sacerdocio; el asunto de las vocaciones sacerdotales que, gracias a Dios en nuestro país son numerosas, pero en otras partes del mundo dejan mucho que desear; ello significa que se debe pedir mucho por las vocaciones. A través de estos sacerdotes quiero dar las gracias a todas las comunidades parroquiales y a las otras comunidades de mi patria por sus oraciones, que nunca me faltan y menos aún me han faltado en este último tiempo sobre todo. ¡Bog Zaplac! A la vez que me gozo en vuestra presencia, pido a todos los peregrinos de Polonia, a todos los grupos, que transmitáis de mi parte los saludos más cordiales a cada una de las comunidades de que procedéis, a las parroquias, a los ambientes varios, y les aseguréis —pienso que no hay necesidad de asegurarlo— que rezo continuamente por la patria cada día.

(En italiano)

Dedico ahora un saludo particular a los miembros de la peregrinación de "Voluntarios del Sufrimiento" de Brescia. Queridísimos: El Señor Jesús ha experimentado et sufrimiento y ha cargado con la cruz aceptando voluntariamente los designios de Dios Padre, y así ha salvado el mundo. También vosotros, cuando aceptáis por amor la cruz y el sufrimiento que los designios misteriosos de Dios Padre os han brindado, os transformáis en portadores de salvación junto con Cristo. Me siento cercano a vosotros y os acompaño con mi bendición. Saludo igualmente a los otros grupos italianos: al grupo de terciarios franciscanos del territorio de Pordenone; a los peregrinos de las parroquias de San Bernardino de Turín, Cenate San Leone, San Carlos de Vicenza, Santa María de Porto Salvo de Gállico Marina y San Antonio Abad de Paternó; a los muchachos de confirmación de la parroquia de San José de la Paz, de Milán; a un grupo de la asociación de Hijos de los Caídos y Dispersos de Guerra, de la sección de Como; y a un grupo de excombatientes de la asociación "Guido Negri".

 

© Copyright 1981 - Libreria Editrice Vaticana

 

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