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JUAN PABLO II
ÁNGELUS
Domingo 19 de octubre de 1997
Jornada mundial de las misiones
En esta Jornada mundial de las misiones, nuestra atención se ha
dirigido sobre todo a santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, a la
que esta mañana he tenido la alegría de proclamar Doctora de la Iglesia
universal. Es modelo de compromiso misionero y patrona de las misiones,
a pesar de no haber salido nunca de la clausura del Carmelo de Lisieux.
Se
podría decir que Teresa hizo suya la singular proyección misionera de
María santísima, la cual animó con su presencia, su oración y su perfecta
caridad a la primera comunidad apostólica, para que el dinamismo suscitado por
el Espíritu Santo en Pentecostés impulsara el anuncio del Evangelio hasta los
últimos confines de la tierra.
El vínculo de santa Teresa del Niño Jesús con
María fue profundo desde su infancia. A la experiencia inolvidable de la
sonrisa de María, contemplada en el rostro de la estatua que tenía en su
habitación (cf. Ms As24 , 30 r), atribuía su curación milagrosa a la edad
de diez años. La «Virgen de la sonrisa» estará también frente al lecho de la
enfermería, donde la Santa concluirá su breve existencia, consumida por la
enfermedad.
El espíritu de abandono filial en manos de la Virgen, que marcó toda
la existencia de Teresita, se nos propone hoy a todos como ejemplo digno de ser
imitado. Que santa Teresa del Niño Jesús nos ayude a amar, seguir e imitar a la
Virgen, Madre y Reina de todos los santos.
Saludo a los peregrinos de lengua
italiana que han venido para participar en esta solemne celebración. En
particular, deseo dirigir un cordial saludo a los profesores y alumnos de las
universidades eclesiásticas romanas, al inicio del nuevo año académico.
Amadísimos hermanos, la «lección» que Teresita da al pueblo cristiano es muy
elocuente para vosotros, pues es necesario que los que han sido llamados a
contemplar y transmitir las verdades de la fe cultiven la intimidad con Dios
propia de los «pequeños» y de los «humildes ». Aprovechad esta enseñanza.
Saludo
cordialmente a los peregrinos de lengua francesa, y en particular a los de la
región de Lisieux, donde vivió santa Teresa del Niño Jesús. Su figura espiritual
y su mensaje han inspirado a numerosas instituciones que desean anunciar el
Evangelio, y en particular a la Misión de Francia, fundada en 1941 por el
cardenal Suhard, promotor de múltiples iniciativas misioneras entre los pobres y
en el mundo científico. Ojalá que todos tomen a la nueva Doctora de la Iglesia
como modelo de vida espiritual y de valentía apostólica.
Saludo a los peregrinos de lengua
inglesa que han venido para honrar a santa Teresa, patrona de las misiones y
desde hoy Doctora de la Iglesia. Os recomiendo su ejemplo de vida consagrada al
amor de Dios, que expresó en la oración contemplativa, en la vida comunitaria y
en su preocupación por difundir el Evangelio hasta los confines de la tierra.
Que Dios, por intercesión de santa Teresa, os conceda a vosotros y a vuestras
familias su gracia y su bendición.
Saludo cordialmente a los
peregrinos de lengua española presentes en esta celebración, en la que santa
Teresa del Niño Jesús ha sido proclamada Doctora de la Iglesia. Que la Virgen
María, nuestra Madre, nos ayude a sentirnos hijos muy queridos de Dios y a
presentarnos ante él con la sencillez y confianza que la nueva Doctora de la
Iglesia nos ha enseñado en su camino espiritual. A todos os bendigo de corazón.
Por último, un cordial saludo a
todas las carmelitas y a todos los carmelitas presentes y a los del mundo
entero.
© Copyright 1997 - Libreria
Editrice Vaticana
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