Antes de concluir la celebración, nos dirigimos en oración a María santísima,
que asiste a las familias con su solicitud materna. Como signo de devoción y
gratitud, el próximo 9 de diciembre, en nombre de todas las familias, una
delegación encabezada por el cardenal López Trujillo llevará como don a la
Virgen de Loreto una rosa de oro bendecida por mí.
Me alegra anunciar, además, que el próximo Encuentro mundial de las familias
tendrá lugar en el año 2003, en Manila. A la amada Iglesia que está en Filipinas
le expreso desde ahora mi gratitud más cordial por su disponibilidad.
Saludo cordialmente a todas las familias de lengua francesa que han venido para
celebrar su jubileo y a las que están en conexión con nosotros a través de la
radio y la televisión. Acoged a Cristo en vuestro hogar. Queridos padres, él os
ayudará a cumplir vuestra misión con respecto a vuestros hijos. Queridos jóvenes,
la Iglesia os ama y confía en vosotros, para que aprovechéis vuestros talentos y
los pongáis al servicio de vuestros hermanos. Con mi afectuosa bendición
apostólica.
Saludo a los peregrinos de lengua inglesa presentes para el jubileo de las
familias. Todos podéis defender y promover el papel esencial de la familia en la
sociedad como la cuna natural de la nueva vida, la primera escuela de desarrollo
humano y de fe. Dios os bendiga con armonía y paz.
Me dirijo a las familias procedentes de los países de lengua alemana. Os saludo
a vosotros, cónyuges, que compartís vuestra vida en fidelidad. Doy mi bienvenida
a los niños que junto a sus padres pueden frecuentar la primera escuela de la
vida y de la fe. Finalmente, dirijo mi pensamiento a todos los esposos que viven
solos y no tienen familia. Dios, que nos acompaña en nuestro camino, bendiga a
todos.
Saludo con afecto a las familias de lengua española, y también a aquellos que,
precisamente por deberes familiares, no han podido estar hoy aquí. Abrid las
puertas de vuestros hogares a Cristo, para que él sea vuestra fuerza y vuestro
gozo, el que os ayude a vivir unidos y a proclamar al mundo la fuerza invencible
del verdadero amor.
Con gran afecto saludo a las familias de lengua portuguesa procedentes de Brasil,
de Portugal y de otros países del mundo. Que el Espíritu Santo Consolador
ilumine vuestros hogares, para que seáis sembradores de paz y alegría, confiando
siempre en el amor misericordioso de Cristo, nuestro Salvador.
Saludo cordialmente a todas las familias polacas, tanto a las que han venido a
Roma como a las que viven el jubileo en sus casas. Doy gracias a Dios por la
alegría y la paz de las familias felices. Le pido fervientemente que su gracia y
bendición sean un apoyo eficaz para las familias que atraviesan diversas
dificultades. Oro para que las familias polacas gocen de la fuerza de Dios.
Abrazo a todos de corazón y los encomiendo a la protección de la Sagrada Familia
de Nazaret. Saludo en particular a los agentes de la pastoral familiar que han
venido de toda Polonia. Que Dios os recompense por vuestro esfuerzo y vuestros
sacrificios. Saludo a los oyentes de Radio María de toda Polonia. Saludo a los
juristas, al semanario "Przewodnik Katolicki" de Poznan y a los numerosos grupos
parroquiales.
A María, Reina de la familia, le encomendamos todas las familias del mundo. Una
vez más, antes de concluir, deseo daros las gracias por vuestra perseverancia y
vuestra entereza frente a la lluvia. Una bendición para todas las familias del
mundo y especialmente para los recién casados.
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