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PEREGRINACIÓN APOSTÓLICA A POLONIA

MISA PARA LOS OBREROS

HOMILÍA  DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II

Santuario de Jasna Góra
Miércoles 6 de junio de 1979

 

1. Jasna Góra se ha convertido en la capital espiritual de Polonia, donde llegan peregrinos de todas las partes del suelo patrio para volver a encontrar aquí la unidad con Cristo Señor mediante el corazón de su Madre. Y no sólo de Polonia, sino también de más allá de las fronteras. La imagen de la Virgen de Jasna Góra ha llegado a ser, en todo el mundo, el signo de la unidad espiritual de los polacos. Yo diría que es también un signo de reconocimiento de nuestra espiritualidad y al mismo tiempo de nuestro puesto en la gran familia de los pueblos cristianos reunidos en la unidad de la Iglesia. En efecto, es admirable ese reinar de la Madre mediante su efigie de Jasna Góra: el reinado del Corazón cada vez más necesario en el mundo, que tiende a expresarlo todo mediante fríos cálculos y fines puramente materialistas.

Viniendo como peregrino a Jasna Góra, deseo unirme cordialmente desde aquí con todos aquellos que pertenecen a esta comunidad espiritual, a esta gran familia extendida por toda la tierra polaca y más allá de sus fronteras. Deseo que todos nosotros nos encontremos en el corazón de la Madre. Me uno mediante la fe, la esperanza y la oración con todos los que no pueden venir aquí. Me uno particularmente con todas las comunidades de la Iglesia de Cristo en Polonia, con todas las Iglesias diocesanas y con sus Pastores, con todas las parroquias, con las familias religiosas masculinas y femeninas.

De manera especial me dirijo a vosotros, los que habéis venido hoy hasta aquí de Slesia y de Zaglebie Dabrowskie. Estas dos tierras, ambas regiones de la Polonia antigua y actual, las siento muy cerca de mí. La riqueza de la Polonia actual está ligada en buena parte a los recursos naturales, de que ha dotado la Providencia a estas tierras, y a las grandes canteras de trabajo humano que han surgido aquí durante los últimos siglos. Históricamente, tanto Slesia como Zaglebie —y en especial Slesia— han permanecido siempre en estrecha unión con la sede de San Estanislao. Como antiguo metropolitano de Kraków (Cracovia), deseo expresar mi particular alegría por este nuestro encuentro, que se realiza hoy a los pies de Jasna Góra. He estado siempre cercano con el corazón a la Iglesia de Katowice, que aporta a la vida católica de Polonia, en su conjunto, particulares experiencias y valores.

2. Sobre todo la experiencia del enorme trabajo. Las riquezas de la tierra tanto las que aparecen en la superficie como las que debemos buscar en lo profundo de la tierra, se convierten en riquezas del hombre solamente a costa del trabajo humano. Es necesario este trabajo —trabajo multiforme, del entendimiento y de las manos— para que el hombre pueda llevar a cabo la magnífica misión que le ha confiado el Creador, misión que el libro del Génesis expresa con las palabras: "Someted y dominad (la tierra)" (Gén 1, 28). La tierra está confiada al hombre y, a través del trabajo, el hombre la domina.

El trabajo es también la dimensión fundamental de la existencia del hombre sobre la tierra. Para el hombre el trabajo no solamente tiene un significado técnico, sino también ético. Se puede decir que el hombre "somete" a sí lá tierra cuando él mismo, con su comportamiento, se hace señor de ella, no esclavo, y también señor y no esclavo del trabajo.

El trabajo debe ayudar al hombre a hacerse mejor, espiritualmente más maduro, más responsable, para que pueda realizar su vocación sobre la tierra. sea como persona irrepetible, sea en comunidad con los demás, y sobre todo en la comunidad humana fundamental que es la familia. El hombre y la mujer uniéndose en esta comunidad, cuyo carácter ha sido establecido por el mismo Creador desde el principio, dan vida a nuevos hombres. El trabajo debe hacer posible a esta comunidad humana encontrar los medios necesarios para formarse y para mantenerse.

La razón de ser de la familia es uno de los factores fundamentales que determinan la economía y la política del trabajo. Estos últimos conservan su carácter ético cuando se toman en consideración las necesidades de la familia y sus derechos. Mediante el trabajo el hombre adulto debe ganar los medios necesarios para la manutención de la propia familia. La maternidad debe ser tratada en la política y en la economía del trabajo como un gran fin y un gran cometido en sí mismo. Con ella está efectivamente vinculado el trabajo de la madre, que da a luz, que alimenta, que educa, que nadie puede sustituir. Nada puede sustituir el corazón de una madre, que en una casa está siempre presente y espera siempre. El verdadero respeto del trabajo comporta la debida estima por la maternidad y no puede ser de otro modo. De esto depende también la salud moral de toda la sociedad

Mi pensamiento y mi corazón se abren una vez más a vosotros, hombres del trabajo duro, a quienes de diversos modos me han vinculado mi vida personal y mi ministerio pastoral. Os deseo que el trabajo que realizáis no cese de ser la fuente de vuestra fuerza social. Gracias a vuestro trabajo, sean fuertes vuestros hogares. Gracias a vuestro trabajo, sea fuerte vuestra patria.

3. Y por esto vuelvo una vez más mi mirada hacia la laboriosa Slesia y Zaglebie, hacia los altos hornos, hacia las chimeneas de las fábricas: tierra de mucho trabajo y de mucha oración. Uno y otra estrechamente unidos en la tradición de este pueblo, cuyo saludo más común se expresa con las palabras "Szczesc Boze" (Dios os ayude), palabras que unen y relacionan el pensamiento de Dios con el trabajo humano.

Tengo que alabar hoy a la Divina Providencia, dándole gracias porque en esta tierra el enorme desarrollo de la industria —desarrollo del trabajo humano— ha ido acompañado con la construcción de iglesias, con la erección de parroquias, con la profundización y reforzamiento de la fe. Porque el desarrollo no ha implicado la descristianización, la rotura de esa alianza que en el alma humana deben concluir trabajo y oración, según el lema de los benedictinos Ora et labora. La oración, que en todo trabajo humano aporta referencia a Dios Creador y Redentor, contribuye al mismo tiempo a la total "humanización" del trabajo. "El trabajo existe... para que nos elevemos" (C. K. Norwid). Precisamente el hombre, que por voluntad del Creador ha sido llamado desde el principio a dominar la tierra mediante el trabajo, ha sido creado también a imagen y semejanza de Dios mismo. De ningún otro modo puede encontrarse a sí mismo, confirmar que es él, si no es buscando a Dios en la oración. Buscando a Dios, encontrándose con El en la oración, el hombre debe encontrarse necesariamente a sí mismo, siendo semejante a Dios. No puede encontrarse de otro modo a sí mismo, si no es en su Prototipo. No puede, a través del trabajo, confirmar su "dominio" sobre la tierra si no es orando contemporáneamente.

Queridísimos hermanos y hermanas. Hombres del trabajo duro de Slesia, de Zaglebie y de toda Polonia. No os dejéis seducir por la tentación de que el hombre pueda encontrarse plenamente a si mismo, renegando de Dios, borrando de su vida la oración, permaneciendo solamente trabajador, juzgando equivocadamente que sólo sus productos pueden colmar las necesidades del corazón humano. "No sólo de pan vive el hombre" (Mt 4, 4). Lo dice quien conoce el corazón humano y ha dado pruebas suficientes de preocuparse de las necesidades materiales. "La oración del Señor" contiene también la petición del pan. Sin embargo, no de sólo pan vive el hombre. Permaneced fieles a las experiencias de las generaciones que han cultivado esta tierra, que han sacado a la superficie sus tesoros escondidos, con Dios en el corazón, con la oración en los labios. Conservad lo que ha sido la fuente de la fuerza de vuestros padres y de vuestros antepasados, de vuestras familias, de vuestras comunidades. "La oración y el trabajo" se conviertan en nueva fuente de fuerza para esta generación y también en los corazones de vuestros hijos, nietos y bisnietos.

4. Os digo "Szczesc Boze: Dios os ayude".

Lo digo por medio del Corazón de la Madre, de Aquella cuyo reinado en Jasna Góra consiste en ser Madre amorosa para todos nosotros.

Lo digo por medio del corazón de la Madre que se ha escogido un puesto más cercano a vuestras casas, a vuestras minas y fábricas, a vuestros pueblos y ciudades, el puesto de Piekary. Unid lo que os digo hoy desde la cumbre de Jasna Góra a lo que tantas veces os he dicho como metropolitano de Kraków, desde la cumbre de Piekary. Y recordadlo.

Amén.

"Szczesc Boze: Dios os ayude".

Amén.

 

© Copyright 1979 - Libreria Editrice Vaticana

 

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