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CARTA
DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II A MONSEÑOR JOSEF CORDES, PRESIDENTE DEL
CONSEJO PONTIFICIO "COR UNUM"
En estos días, en los que nos preparamos para celebrar
las solemnidades pascuales, por desgracia Europa vive otra hora tristísima de
su historia. El lacerante conflicto que tiene lugar en Kosovo causa a las
poblaciones sufrimientos indecibles y siembra odio, violencia y muerte. Las
consecuencias son dramáticas, especialmente para las numerosas familias
destruidas y para los innumerables prófugos obligados a huir abandonando sus
casas y todos sus bienes. Sigo de cerca el desarrollo de la situación y, en la
oración, suplico al Señor, Padre misericordioso, que tenga piedad de sus hijos
tan duramente probados. Invoco a María, Reina de la paz, para que inspire a los
responsables y a todas las personas de buena voluntad propósitos valientes de
reconciliación y paz.
Para que la cercanía del Papa a las víctimas de esta tragedia se sienta de
modo más concreto, lo envío a usted, venerado hermano, como presidente del
dicasterio de la Santa Sede encargado de las ayudas humanitarias, a Albania,
para llevar a los prófugos de tan enorme tragedia la
contribución de solidaridad espiritual y material mía y de todo el pueblo
cristiano. Va acompañada y enriquecida con el don inestimable de muchas
personas enfermas y que sufren, que generosamente oran por la paz y ofrecen por
esta intención sus sacrificios.
A los niños, a las madres, a los ancianos con quienes se encuentre, dígales
que el Papa está con ellos, y estará siempre con ellos hasta que reine una paz
justa y duradera en las tierras de los Balcanes. Esas poblaciones han visto
derramarse demasiada sangre y demasiadas lágrimas en este siglo XX. Quiera Dios
que llegue finalmente el día anhelado de la paz. A los prófugos, y
especialmente a los más probados, lléveles mi confortadora bendición, que
extiendo de corazón a usted y a cuantos están comprometidos en la valiosa obra
de ayuda y asistencia.
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