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MENSAJE URBI ET ORBI
DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II

Domingo de Resurrección, 11 de abril de 1982

 

1. Victimae paschali laudes immolent Chistiani.

Cristianos de la Urbe y del Orbe: En esta hora solemne os llamo y os invito, en cualquier lugar donde os encontréis, a tributar homenaje de veneración a Cristo resucitado: ¡A la Víctima pascual de la Iglesia y del mundo!

Se unan a este acto de culto todas las comunidades del Pueblo de Dios, desde la salida del sol hasta el ocaso; todos los hombres de buena voluntad estén con nosotros. Este es, en efecto el día en que actuó el Señor.

Agnus redemit oves...

2. Este es el día en el que se ha decidido la eterna batalla: mors et vita duello conflixere mirando!

Desde el comienzo se desarrolla una lucha entre la vida y la muerte. Se desarrolla en el mundo la batalla entre el bien y el mal. Hoy la balanza se inclina hacia una parte: gana la vida, gana el bien. Cristo crucificado ha resucitado de la tumba; ha alterado el peso de la balanza en favor de la vida. Ha injertado nuevamente la vida en el terreno de las almas humanas. La muerte tiene sus límites. Cristo ha abierto una gran esperanza: la esperanza de la vida más allá de la esfera de la muerte.

Dux vitae mortuns regnat vivus!

3. Pasan los años, pasan los siglos. Estamos en el año 1982. La Víctima pascual continúa siendo como la vid injertada en el terreno de la humanidad. En el mundo continúan luchando el bien y el mal. Luchan la vida y la muerte; luchan el pecado y la gracia.

Estamos en el año 1982. Debemos pensar con inquietud hacia dónde se está encaminando el mundo contemporáneo. Habiendo echado profundamente raíces en la humanidad de nuestro tiempo, las estructuras del pecado —como una amplia ramificación del mal— parecen ofuscar el horizonte del bien.

Dan la impresión de amenazar con la destrucción al hombre y a la tierra.

¡Con cuánto dolor sufren los hombres: individuos, familias, sociedades enteras! Mors et vita duello conflixere mirando!

En este día del Sacrificio pascual no nos está permitido olvidar a ninguno de los que sufren.

¡También para ellos hoy es Pascua!

Todas las víctimas de la injusticia, de la crueldad humana y de la violencia, de la explotación y del egoísmo se encuentran en el corazón mismo de la Víctima pascual.

Todos los millones y millones de seres humanos amenazados por el azote del hambre, que podría ser alejado o disminuido si la humanidad supiera renunciar, aunque no fuese más que a una parte, de los recursos que consume locamente en armamentos.

Todas las víctimas de la injusticia.

¡También para ellos es Pascua!

4. ¡Víctima pascual!, Tú que conoces todos los nombres del mal mejor que cualquier otro que los pueda pronunciar y enumerar. Tú abrazas a todas las víctimas

¡Víctima pascual! ¡Cordero crucificado! ¡Redentor! Agnus redemit oves!

Aun cuando en la historia del hombre, de los individuos, de las familias, de las sociedades, e incluso de la humanidad entera, el mal se hubiera desarrollado de manera desproporcionada, ofuscando el horizonte del bien, el mal no llegará a superarte.

La muerte no te golpeará más.

¡Cristo resucitado ya no muere!

Aun cuando en la historia del hombre, y en los tiempos en que vivimos, se potenciase el mal; aun cuando humanamente pensando no se viese la vuelta a un mundo donde el hombre viva en la paz y en la justicia, el mundo del amor social

- aun cuando humanamente no se viese el paso

- aun cuando se enfurecieran los poderes de las tinieblas y las fuerzas del mal.

¡Tú, Víctima pascual!, ¡Cordero sin mancha!, ¡Redentor!, has conseguido ya la victoria. ¡Tu Pascua es paso!

¡Tú has conseguida ya la victoria!

¡Y has hecho de ella nuestra victoria! El contenido pascual de la vida de tu Pueblo.

5. Agnus redemit oves.

Christus innocens Patri reconciliavit peccatores. El mal nunca se reconciliará con el bien.

Pero los hombres, los hombres pecadores, los hombres azotados por el mal, y a veces incluso profundamente heridos por el mal, han sido reconciliados con el Padre por Cristo.

¡Celebremos hoy la resurrección!

¡Celebremos hoy la reconciliación!

El misterio de la resurrección permanece en el corazón mismo de toda muerte humana. El misterio de la resurrección permanece en el corazón de las muchedumbres: en el corazón mismo de las muchedumbres innumerables: de las naciones, lenguas, razas, culturas y religiones. El misterio pascual de la reconciliación permanece en lo más hondo del mundo humano. ¡Y de allí no lo arrancará nadie!

6. La alegría pascual está ofuscada por situaciones de tensión o de conflicto en algunas partes del mundo; ante todo, por la guerra extenuante que se ensaña desde hace tiempo entre Irak e Irán, y que ha acarreado ya tantos sufrimientos a los respectivos pueblos. A ello se ha añadido últimamente la grave tensión entre dos países de tradición cristiana, Argentina y Gran Bretaña, con pérdida de vidas humanas y con la amenaza de un conflicto armado y con temibles repercusiones en las relaciones internacionales.

Formulo el ferviente deseo y una llamada particularmente apremiante a las partes en litigio, a fin de que traten de buscar, con empeño responsable y con toda buena voluntad, las vías de una pacífica y honrosa composición de la contienda, mientras aún queda tiempo para prevenir un encuentro sangriento.

¡Paz! ¡Paz en la justicia, paz en el respeto de los principios fundamentales universalmente reconocidos y afirmados por el derecho internacional, en la mutua comprensión! La oración de todos mueva y sostenga el esfuerzo obligado de los responsables de una y otra parte y de cuantos querrán interponer su amistosa colaboración para llegar a la deseada pacificación.

7. ¡Hermanos y hermanas!

¡De todas las naciones y pueblos, lenguas y razas, culturas y religiones, países y continentes!

Nuestro mundo humano está impregnado por la resurrección.

Nuestro mundo humano está transformado por la reconciliación:

Agnus redemit oves.

Me dirijo a todos. ¡Invito a todos a adorar juntos con el Siervo de los Siervos de Dios a la Víctima pascual! ¡Y a encontrar la luz en las tinieblas! ¡La esperanza en medio de los sufrimientos!

Surrexit Dominus vere!

 


A todos los que nos escuchan:

- de lengua italiana:
Buona Pasqua: la gioia di Cristo Risorto sia con tutti voi e vi apra il cammino della felicità eterna.

- de lengua francesa:
Bonnes et joyeuses Fêtes de Pâques.

- de lengua inglesa:
Happy Easter to you all.

- de lengua alemana:
Ein schönes und gesegnetes Osterfest allen Christen des deutschen Sprachraums.

- de lengua española:
Felices Pascuas, en la alegría de Cristo Resucitado.

- de lengua portuguesa:
Feliz Pascoa com as bençãos de Cristo Ressuscitado.

- a todos:
Lumen Christi gloriose resurgentis dissipet tenebras cordis et mentis!

 

 

 Copyright © - Libreria Editrice Vaticana

 
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