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VIAJE APOSTÓLICO A LA REPÚBLICA FEDERAL DE ALEMANIA

PLEGARIA DE JUAN PABLO II
ANTE LA TUMBA DE SAN ALBERTO MAGNO


Iglesia de San Andrés, Colonia
Sábado 15 de noviembre de 1980

 

¡Oh Dios, eres admirable en tus santos!

Constituido por Ti Supremo Pastor de la Iglesia de Jesucristo, humildemente doblo la rodilla hoy como peregrino ante la tumba de San Alberto, para enaltecerte con todos los creyentes en la celebración del VII centenario de su muerte y agradecerte las obras de su vida por las que Tú lo has erigido en maestro de la fe y ejemplo de vida cristiana para tu Iglesia.

Oh Dios, creador nuestro, autor y luz del espíritu humano, tú has enriquecido a San Alberto en el fiel seguimiento de Jesucristo, nuestro Señor y Maestro, con un profundo conocimiento de la fe. La creación misma era para él revelación de tu omnipotente bondad, mientras iba aprendiendo a conocerte y a amarte más profundamente en las criaturas. Asimismo investigó las obras de la sabiduría humana, como también los escritos de los filósofos no cristianos, que le abrieron paso hacia un encuentro con tu gozoso mensaje. Especialmente lo capacitaste con el don del discernimiento para defenderse del error, profundizar en la verdad y difundirla entre los hombres. Por eso, lo has constituido en maestro de la Iglesia y de todos los hombres.

Hermanados en la intercesión de San Alberto, imploramos tu misericordia:

— Envía a tu Iglesia, también en nuestro tiempo, maestros de la verdad, capaces de interpretar y anunciar oportunamente a los hombres tu alegre mensaje con la palabra y el testimonio de una vida santa: Te rogamos, óyenos.

— Abre los corazones de los hombres con la gracia de una fe viva, para que descubran la presencia de Dios en la creación y en sus propias vidas, y correspondan plenamente a su santa voluntad: Te rogamos, óyenos.

— Acompaña e ilumina con tu Santo Espíritu el servicio de los investigadores y profesores, presérvalos del orgullo y vanidad, y da a los estudiosos de la naturaleza responsabilidad en el contacto con los dones de tu creación: Te rogamos, óyenos.

— Da a los responsables de los Estados y de la sociedad inteligencia y conciencia de responsabilidad a fin de que utilicen las conquistas de la ciencia y de la técnica para la paz y el progreso de los pueblos, y no para su perjuicio o completa aniquilación: Te rogamos, óyenos.

— Ayúdanos a todos a encontrar siempre la verdad en medio de los múltiples peligros y errores de nuestro tiempo y a servirte con fidelidad por medio de una atrayente vida de fe: Te rogamos, óyenos.

— Bendice, por la intercesión de San Alberto, a todos los ciudadanos de este país, da paz y unidad al pueblo alemán y haz que siempre tenga presente su responsabilidad en la comunidad internacional: Te rogamos, óyenos.

Acompaña con especial bendición y asistencia esta mi visita pastoral a la República Federal Alemana, fortalece a todos los creyentes en su amor a Cristo y a su Iglesia, para que a través de su testimonio de vida cristiana en la verdad sea también glorificado tu nombre en el mundo de hoy: Te rogamos, óyenos.

San Alberto, ruega por nos, para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oremos: Oh Dios, consuelo y fortaleza nuestra, Tú has dado a San Alberto, Obispo y Doctor de la Iglesia, el coraje para subordinar el humano saber a la sabiduría eterna. Fortalece y protege con su intercesión nuestra fe en la desorientación espiritual de nuestros días. Danos la grandeza de su alma, para que el progreso de las ciencias nos ayude también a nosotros a conocerte más profundamente y a acercarnos más a ti. Haznos crecer en el conocimiento de la verdad, que eres Tú mismo, para que un día en unión con todos los santos podamos contemplarte cara a cara. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Amén.

 

© Copyright 1980 -  Libreria Editrice Vaticana 

 

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