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DISCURSO DEL PAPA
JUAN PABLO II
A UN GRUPO DE AUTOMOVILISTAS DEL 47 RALLY DE MONTECARLO
Sábado 20 de enero de 1979
Queridos automovilistas:
Recibí con mucho agrado el deseo que me manifestó la Comisión Deportiva
Automovilista Italiana, para que os dirigiera, desde esta ventana, un saludo y
os diera la bendición a vosotros pilotos, y a vuestros equipos, que vais a
salir de esta sugestiva plaza de San Pedro para participar en el "47 Rally" de Montecarlo, en competición con otros equipos que toman, al mismo tiempo, la
salida desde varios puntos de partida en Europa, entre los que se encuentra la
siempre querida ciudad de Varsovia.
Os agradezco vivamente esta significativa presencia, queridos atletas, que
hacéis del deporte una razón de estilo y de vida, así como un legítimo motivo de
prestigio y de honrosa afirmación. Al mismo tiempo, querría exhortaros a que
hagáis que estas competiciones deportivas sean palestra, no sólo de las virtudes
de lealtad y honradez, sino también de un empeño constante para las conquistas
más auténticas y duraderas en las victorias del espíritu, que siempre debe
ostentar el primado en la escala de valores humanos, tanto competitivos, como
sociales y civiles.
Que os sonría la buena suerte, queridos hermanos, y que os acompañe la especial
bendición que ahora os doy a vosotros, a vuestros equipos y a todos los
organizadores de esta demostración popular, en prenda y deseo de la continua
asistencia y protección divina.
© Copyright 1979 - Libreria Editrice Vaticana
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