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DISCURSO EL SANTO PADRE JUAN PABLO II
AL SEÑOR BETHUEL A. KIPLAGAT
NUEVO EMBAJADOR DE KENIA ANTE LA SANTA SEDE*

Viernes 11 de mayo de 1979

 

Señor Embajador:

Al recibir sus Cartas Credenciales esta mañana, deseo poner de manifiesto mi respeto y estima profundos hacia todo el país de Kenia, hacia su pueblo, sus valiosas tradiciones, y la tarea que está llamado a desempeñar en África y en el mundo. Deseo también expresar mi gratitud por el saludo y buenos deseos que me trae del Excmo. Sr. Presidente, y del Gobierno y pueblo de vuestro país. Esté seguro de que le correspondo con los sentimientos más cordiales.

Aprecio mucho las palabras que acabáis de pronunciar. Habéis recalcado el hecho de que Kenia considera que el temor de Dios es fuente de las bendiciones de estabilidad y prosperidad, y base de la unidad que vos profesáis y defendéis. Ello está de acuerdo sin duda alguna con el pensamiento del Salmista referido en la Biblia: "El principio de la sabiduría es temor a Yavé" (Sal 111, 10).

Habéis hablado con gran benevolencia de la contribución de la Iglesia al desarrollo de Kenia. Habéis mencionado la satisfacción con que vuestro país advierte la actividad internacional de la Santa Sede en el campo de la paz, y la dignidad e igualdad humanas. Estas son, sin duda alguna, cuestiones claves para la Santa Sede al realizar su misión de servicio al hombre en la causa del "Evangelio de la paz" (Ef 6, 15).

La Iglesia atribuye gran valor, en especial, a la promoción de la unidad entre los hombres, y encuentra el principio de esta unidad en la paternidad de Dios y en su amor creador. Y a la vez. la Iglesia no cesará de proyectarse hacia las exigencias de esta unidad que supone amor mutuo, ayuda fraterna, colaboración continua, así como el rechazo de toda teoría o práctica que esté en desacuerdo con esta verdad básica.

El interés de la Iglesia por el hombre y el servicio a éste, están basados, según palabras de Pablo VI, en la convicción de que "refleja la concepción cristiana del hombre, creado a imagen de Dios y redimido por Jesucristo" (discurso al Comité especial de la ONU para el Apartheid, 22 de mayo de 1974: L'Osservatore Romano, Edición en Lengua Española, 9 de junio de 1974. pág. 9). Se inspiran en el concepto de la hermandad auténtica que "tiene en cuenta el origen, naturaleza y destino comunes a todos los miembros de la Familia humana v la igualdad de sus derechos fundamentales" (ib.).

Estos son los criterios que guían a la Iglesia en Kenia y en todos los sitios, al promover comunidades cristianas; éstos son los principios que se propone llevar a la práctica, ofreciendo de este modo ejemplo de liderazgo cristiano. La Iglesia está empeñada irrevocablemente en este modelo de servicio, y se siente feliz de desarrollar su actividad en colaboración con individuos y naciones. Hoy da la bienvenida en vuestra persona, a la colaboración continua de Kenia y, ante la historia como testigo, vuelve a asegurar que se dedicará a afianzar la unidad de los hombres en justicia y verdad, en libertad y amor.

Con estos sentimientos doy la bienvenida en el Vaticano a Vuestra Excelencia, pidiendo bendiciones abundantes sobre usted, las autoridades todas y el querido pueblo de Kenia.


*L'Osservatore Romano. Edición semanal en lengua española n.20 p.11.

 

© Copyright 1979 - Libreria Editrice Vaticana

 

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