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ALOCUCIÓN DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A LOS DELEGADOS DE LAS COMUNIDADES DE VIDA CRISTIANA
Castelgandolfo
Domingo 9 de septiembre de 1979
Hermanos y hermanas de la Federación mundial de comunidades de vida cristiana:
Habéis sido tan buenos que habéis venido a verme al comienzo de
vuestra reunión
del consejo general. Me complazco en encontrarme con vosotros y en aseguraros
mi interés y oraciones en este momento en que iniciáis un período de reflexión
sobre cómo trabajar en pro de una comunidad mundial al servicio de un único
mundo.
Este objetivo significa hacer que las personas se abran para entrar en
comunicación con otros, diciéndoles como Jesús dijo al sordomudo en la lectura
del Evangelio de hoy, "Ephphatha", es decir, "Abríos". Tenemos que romper los estrechos límites del "auto-centrismo",
cuestionándonos sobre nuestro estilo de vida para ver en qué sentido falla en
responder a la llamada de Dios a vivir como una única familia humana de la que
todos somos miembros, y tratando de discernir las necesidades espirituales y
materiales de nuestros hermanos v hermanas del mundo todo que requieren nuestra
ayuda.
Esta tarea no es fácil, por cierto. Pero a través del poder de Jesús no es
imposible. Invoco su ayuda sobre vuestras deliberaciones y sobre los esfuerzos
de cada una de las comunidades de vida cristiana a fin de que alcancen tal
objetivo. Y en su nombre bendigo a cada uno de vosotros y a los demás miembros de vuestro Movimiento.
Copyright © 1979 - Libreria
Editrice Vaticana
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