|
DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A LOS PARTICIPANTES EN UN CURSO ORGANIZADO
POR EL INSTITUTO ECUMÉNICO DE BOSSEY
Sábado 23 de febrero de 1980
Mis queridos amigos de la escuela graduada del Instituto ecuménico di Bossey:
Habéis pasado estos últimos cinco meses en Bossey, cerca de Ginebra, en algo
que debe haber sido una experiencia ecuménica profunda. Reflexionando juntos
sobre el Reino de Dios y el futuro de la humanidad, os habéis acercado juntos
al conocimiento y amor de Nuestro Señor Jesucristo, que constituyen el
fundamento de todo intento ecuménico serio.
Confío en que al mismo tiempo habréis adquirido conocimiento y respete mayores
de la variedad de tradiciones existentes entre los cristianos. Habéis alcanzado
una persuasión nueva de la necesidad de esforzarse, con sinceridad y fidelidad
a la verdad, por superar las diferencias que todavía impiden a los cristianos
expresar plenamente la fe y la comunión que la voluntad del Señor quiere para
ellos. Además, habréis llegado en la oración a una visión nueva de cómo
precisamente la unidad cristiana perfecta es un don de la gracia de Dios, un don
que se debe pedir humilde y perseverantemente en el nombre de Jesús.
Hoy me complazco mucho en acogeros en Roma donde estáis pasando la semana final
de vuestro programa en contactos con los organismos, comunidades y facultades
de la Iglesia católica aquí. Que estos contactos directos os ayuden a hacer más
profunda vuestra comprensión auténtica de las instituciones y vida de la
Iglesia católica.
Estad seguros de que mis oraciones os acompañarán cuando volváis a vuestras
casas e Iglesias, resueltos a ser siervos más fieles del Señor e instrumentos de su paz y su justicia entre todos aquellos con quienes estéis en contacto en el
futuro.
Y que el Espíritu Santo os ayude a crecer "en la gracia y en el conocimiento de
nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A El la gloria así ahora como en el día de
la eternidad" (2 Pe 3 18). Amén.
© Copyright 1980 - Libreria Editrice Vaticana
|