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SALUDO DEL PAPA
JUAN PABLO II
A LA POBLACIÓN DE CASTELGANDOLFO
Domingo 13 de julio de 1980
Parece que estáis contentos por verme; esto quiere decir que Castelgandolfo no está
superpoblada, puesto que hay lugar para otro ciudadano. Deo gratias. También yo
estoy muy contento de estar nuevamente entre vosotros y esta vez para quedarme
durante un período de tiempo más largo. En efecto, durante el año he venido
otras veces, pero casi sólo como huésped. Pero esta vez voy a ser vuestro
conciudadano y, por tanto, también un poco diocesano de la diócesis de Albano,
cuyo obispo se encuentra aquí, a nuestro lado, y también parroquiano de vuestra
parroquia. Y en este clima quisiera pasar las semanas de mis vacaciones entre
vosotros. Espero que, sobre todo el domingo, para rezar el "Angelus", vengan
otros huéspedes, como el año pasado".
Tengo que deciros que esta vez vengo
aquí aún un poco "brasileño". Por tanto, tendré que reeducarme en la lengua
italiana y espero que vosotros me ayudéis en esto: creo que Castelgandolfo es el lugar adecuado para esta reeducación. Por
mi parte, os prometo una cierta internacionalización de Castelgandolfo durante
las vacaciones. Creo que todos los fieles de otros países que vengan aquí
deberán sentirse como en su casa; por tanto, con el permiso de las autoridades
locales, del señor alcalde, podremos proclamar Castelgandolfo como una "ciudad
abierta". Así los irlandeses que hoy están aquí, podrán
pensar que están en Galway; estas religiosas españolas, en España; y también
todos los demás, como los franceses que están aquí como si estuvieran en su casa, en Chartres o París. O sea que procuremos estar a gusto todos
juntos, bajo la protección de la Virgen que aquí se venera. Os quiero y me
recomiendo a vuestra benevolencia y a vuestra oración.
© Copyright 1980 - Libreria Editrice Vaticana
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