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DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
EN LA CLAUSURA DEL SÍNODO EXTRAORDINARIO
DE LOS OBISPOS UCRANIOS


Jueves 27 de marzo de 1980

 

Venerables hermanos en el Episcopado:

He aquí que hemos llegado felizmente, con la asistencia del Señor, a la meta que nos habíamos propuesto al convocar este Sínodo extraordinario, o sea, el nombramiento de un arzobispo coadjutor con derecho a sucesión para nuestro venerado hermano el señor cardenal Josyf Slipyj, arzobispo mayor de Lwów de los Ucranios.

Ante todo deseo manifestaros mi viva satisfacción por haber visto con qué sentido de responsabilidad habéis realizado vuestra tarea.

El Señor, sin duda alguna, os lo recompensará.

Al contemplar vuestra asamblea me ha venido espontáneamente a la memoria la frase del Salmista: "Ecce quam bonum et quam iucundum habitare fratres in unum" (Sal 132, 1): Ved cuán bueno y deleitoso es convivir juntos los hermanos.

Después de haber reflexionado largamente y haber invocado la ayuda del Señor en la oración, he llegado a la decisión de nombrar como coadjutor con derecho a sucesión del Emmo. cardenal Josyf Slipyj, a Su Excelencia Reverendísima mons. Myroslav Ivan Lubachivsky, metropolita de Filadelfia de los Ucranios. Era el que figuraba el primero en la terna presentada.

Por lo demás, le hacen digno de tan elevado cargo su insigne piedad, su celo pastoral, su preparación científica y las hermosas dotes de benignidad y humildad que adornan su espíritu. En él pongo mi confianza y le presento mi felicitación más viva y cordial. Vuestra Eminencia tendrá en él un digno e idóneo coadjutor.

Ahora todos vosotros, venerables hermanos, volvéis a vuestras tareas, pastorales, contentos de haber podido contribuir de manera tan tangible a una deliberación que constituye para vuestra Iglesia un válido apoyo y un singular decoro.

Este momento feliz del Sínodo deberá permanecer como prenda de unidad y comunión de espíritus "in vinculo pacis" y orientar vuestro apostolado en íntima unión de sentimientos y de propósitos con todos los fieles de esta elegida porción de la Iglesia universal:

En la preocupación común de mi espíritu y del vuestro por el bien de la Iglesia ucrania encomiendo a vuestro celo pastoral la "santa causa" de las vocaciones sacerdotales, con el deseo y la oración de que los candidatos "in sorte Domini vocati" aumenten y se formen "in spem Ecclesiae Ucrainae".

Interponiendo la intercesión de la Madre de Dios, imploramos del Señor sobre todos vosotros, sobre el clero, religiosos y religiosas y sobre todos los fieles de la Iglesia ucrania la alegría del amor
pascual, la plenitud de todo consuelo.

 

 

© Copyright 1980 - Libreria Editrice Vaticana

 

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