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VIAJE APOSTÓLICO A ÁFRICA

PALABRAS DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
DURANTE LA CEREMONIA DE DESPEDIDA DE GHANA


Aeropuerto de Acra
Sábado 10 de mayo de 1980

 

Queridos amigos de Ghana:

1. Los viajes del Papa a los varios continentes y países del mundo tienen todos una característica común: las visitas son siempre demasiado cortas. Demasiado cortas para vosotros, quizá, pero para mí demasiado cortas sin duda alguna. Me hubiera gustado pasar más tiempo con vosotros, viajar por vuestro país de Norte a Sur y de Este a Oeste, encontrarme con vosotros en vuestras casas, visitar a vuestros niños en las escuelas, acompañaros por los campos y el río, y oír vuestros cantos. Pero me están esperando muchos otros africanos, vuestros hermanos y hermanas.

Los dos días que he pasado con vosotros han sido días de gran alegría y consuelo espiritual para mí. Guardaré siempre en la memoria y en el corazón la impresión de esta ocasión feliz. recordaré a vuestro amigable pueblo, a vuestras corteses autoridades, los rostros sonrientes de vuestros niños, uy la sabiduría de vuestros mayores.

Y sobre todo me llevo la imagen de un pueblo que quiere ser fiel a su herencia cultural y caminar, a la vez, en paz y verdad —que es la fuerza de la paz— hacia condiciones más justas por medio del constante progreso material, social y moral.

2. Mi gratitud por la hospitalidad que ha brindado esta tierra y su pueblo a quien es Cabeza de la Iglesia católica y servidor de toda la humanidad, se expresará en oración ferviente por cada uno de vosotros y por toda la nación. Pediré a Dios, que es todopoderoso y bueno, creó todas las cosas y sin El no puede haber vida, que guíe y dé fuerzas a esta nación en la búsquela de la felicidad verdadera para todos sus ciudadanos. Por ser todos hijos de un mismo Padre celestial y creados a su imagen y semejanza (cf. Gén 1, 26), cada ser humano, cada hijo de Ghana tiene el derecho fundamental de disfrutar de las condiciones que corresponden a su dignidad. Elevaré oraciones a Dios para que Ghana llegue a alcanzar auténtico progreso a través del desarrollo de todos los recursos naturales y humanos con que ha sido bendecido, y para que se beneficie de la voluntad de la comunidad internacional de crear relaciones justas y equitativas en todos los campos de la vida humana, en el mundo y en el continente africano. Oraré sobre todo para que el desarrollo continuo de Ghana se lleve a cabo salvaguardando esos valores auténticamente humanos que han sido la gloria de vuestro pueblo hasta hoy: hospitalidad, magnanimidad, respeto a los mayores, sentido de comunidad y referencia a Dios en todas vuestras relaciones.

3. Profeso honda gratitud al Excmo. Presidente de Ghana por su acogida cortés y cordial, a la que me complaceré en corresponder en el Vaticano. Doy gracias a las autoridades y a cuantos han consagrado tiempo y afán a preparar esta visita y hacer de ella una experiencia grata para mí. Manifiesto también mi aprecio cordial a los periodistas y a todos los agentes de la comunicación social: gracias a ellos he podido llegar a mucha gente diciendo a todos los de Ghana que el Papa los lleva en el corazón y, al mismo tiempo, el mundo ha tenido posibilidad de ponerse en contacto cercano con el pueblo cordial y noble de esta tierra.

No puedo despedirme de este país hospitalario sin expresar una palabra de agradecimiento especial a vosotros obispos y a toda la comunidad católica, por cuanto habéis hecho para proporcionarme esta inolvidable acogida, y también, o más aún, por lo que sois: verdaderos hijos. de Ghana y verdaderos cristianos. Estad "firmes en la fe" (1 Pe 5, 9). Recordad siempre que habéis sido bautizados en Cristo Jesús y, por consiguiente, "todos sois uno en Cristo Jesús" (Gál 5, 28), por encima de toda diferencia étnica, de educación o de posición.

Adiós por ahora. Gracias, y Dios bendiga. a este amado pueblo de Ghana.

 

© Copyright 1980 - Libreria Editrice Vaticana

 

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