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DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A LA ASOCIACIÓN NACIONAL ITALIANA
DE «AFICIONADOS AL CICLISMO»


Domingo 19 de octubre de 1980

 

1. Queridísimos aficionados al deporte del ciclismo: Me alegra mucho este encuentro deseado por vosotros desde hace tiempo; es un encuentro que me proporciona la grata ocasión de manifestaros mis sentimientos de afecto y dirigiros, al mismo tiempo, una palabra de felicitación y aliento.

Saludo en particular a vuestro presidente, el "cavalliere" Luigi Leggeri, y al p. Battista Mondin, que desde hace más de diez años atiende espiritual-mente a vuestra gran familia de 40.000 miembros. Con suma complacencia veo presentes aquí entre vosotros a algunos campeones de competiciones anteriores, a los que expreso mi admiración y afecto.

Esta agradable visita se lleva a cabo en el XXV aniversario de actividades de vuestra Asociación, entre las que merecen espacial mención las recientes peregrinaciones a Tierra Santa y las anteriores a los santuarios marianos de Lourdes y Czestochowa, así como la que realizaron los deportistas del Lacio a la Virgen de la Mentorella la primavera pasada. Estas manifestaciones de fe se ensamblan bien con el ejercicio equilibrado del deporte, porque ésta es una actividad que fortaleciendo el cuerpo, impulsa al espíritu a elevarse a Dios en la contemplación de las maravillas creadas por El.

Mientras recorre los caminos que se deslizan por llanuras, colinas, montañas y ríos, el espíritu reflexivo del deporte puede descubrir la mano inteligente y generosa del Señor; y la mirada de admiración puede convertirse en oración. Y de todo corazón os deseo que siempre sea así. ,

2. El deporte de la bicicleta, si se practica con asiduidad y afición, es también escuela de sobriedad, de fuerza de voluntad y de sacrificio constante; es un ejercicio muy duro y exigente que sólo da satisfacciones a quien abraza la renuncia y el empeño perseverante. Si se practica por turismo, brinda oportunidades felices de anudar amistades nuevas que refuerzan los vínculos de solidaridad fraterna, los cuales constituyen, si están imbuidos de fe, testimonios concretos del amor evangélico que Jesús ha recomendado a los suyos.

Siguiendo el ejemplo de vuestros campeones mejores, actuad de modo que. vuestras competiciones y vuestras vueltas ciclistas sirvan siempre de ayuda a vuestra vida interior y al cumplimiento de vuestros deberes sociales, familiares y religiosos a través del encuentro con Cristo, especialmente en lo referente a la santificación del domingo que es, justamente, el día del Señor.

Con el deseo de gran éxito de las actividades de la asamblea nacional de "Aficionados al ciclismo", que se celebrará la semana próxima en Urbino, os imparto mi cordial bendición, que extiendo gustoso a vuestras familias y a todos vuestros seres queridos.

 

© Copyright 1980 - Libreria Editrice Vaticana

 

 

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