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VIAJE APOSTÓLICO A EXTREMO ORIENTE

SALUDO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A LA POBLACIÓN DE GUAM


Aeropuerto de Agaña
Domingo 22 de febrero de 1981

 

Queridos hermanos y hermanas:

1. Inundado de gratitud piso el suelo de vuestra tierra natal y lo beso como expresión de mi respeto y reverencia hacia los habitantes de este territorio. Doy gracias, al mismo tiempo, a Dios Todopoderoso, cuya maravillosa Providencia me permite saludar a los habitantes de Guam y de todas las demás Islas Marianas.

Gof magof yo na bai hu bísita i bonito na tano miyo yan hamyu man famaguon Yuos (Estoy contento de visitar vuestra preciosa isla y a vosotros, hijos de Dios).

Gof magof yo na hu bisita hamyu ni i taotao Islas Pacífico (Estoy contento de visitaros a vosotros, gentes de las Islas del Pacífico).

He hecho un gran viaje para poder deciros personalmente lo cercanos que estáis al Obispo de Roma en sus pensamientos y en sus oraciones. Debido a este afecto que os tengo, me consuela enormemente la alegría de nuestro encuentro.

Quiero, por tanto, dirigir un saludo amistoso a todos y a cada uno de los habitantes de este vasto territorio de Micronesia: a los matrimonios, a los solteros, a los niños, a los ancianos, a los enfermos, a los débiles y a los imposibilitados. Os saludo a todos con estima cordial. ¡Cuánto me gustaría, si fuera posible, hablar con cada uno de vosotros: visitar vuestros hogares, rezar en vuestras iglesias, conocer vuestros sufrimientos, vuestras esperanzas y aspiraciones! Pero no me es posible hacer todo esto, y debo contentarme con lo que mí limitado horario me permite. Quiero que sepáis, sin embargo, que al compartir estas horas con vosotros me guía un gran interés por vuestro bienestar.

2. Dentro de poco me voy a encontrar con los representantes de los sacerdotes y religiosos católicos, que trabajan en medio de vosotros. Durante más de tres siglos la Iglesia ha ofrecido al pueblo de Guam el preciado tesoro de la fe. ¡Y qué generosamente ha sido recibido este mensaje! El trabajo de la evangelización fue emprendido con espíritu de esperanza en estos lugares, y ha prosperado. ¡Que la Iglesia en Guam, todos vosotros que sois miembros de esta Iglesia, continúe proclamando y viviendo el Evangelio fielmente, sirviendo a todos! Que vosotros deis un celoso testimonio de los valores morales auténticos en medio de un mundo que se halla a menudo confuso y extraviado. Manteneos firmes ante todo lo que trate de desanimaros en la búsqueda de la plena madurez en Cristo.

3. Mis hermanos y hermanas de Guam y de las Marianas: Estamos viviendo un momento especial de la historia humana. Los avances de la ciencia y de la tecnología han abierto nuevas posibilidades para construir una sociedad más justa. Una conciencia más profunda de los derechos de todos los hombres proporciona una nueva esperanza y un impulso positivo hacia la construcción de un orden mundial más pacífico. La rapidez de las comunicaciones hace posible que comprendamos a otras gentes de un modo más directo y personal de cuanto antes había sido posible. Utilicemos las oportunidades de los tiempos presentes para fortalecer la dignidad de todos los hombres. Reunidos hoy, en este lugar, confirmemos nuestra resolución de amarnos unos a otros y de estar atentos los unos a los otros. ¡Con la gracia de Dios tendrán éxito nuestros esfuerzos! ¡Vele Dios para que así sea!

Hu guiya todos hamyu! (¡Os amo a todos!).

 

 

© Copyright 1981 - Libreria Editrice Vaticana

 

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