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VIAJE APOSTÓLICO A EXTREMO ORIENTE
ALOCUCIÓN DEL PAPA JUAN PABLO II
En el camino hacia el aeropuerto el Papa se detuvo en el hospital local y, tras haber conversado con varios enfermos, dirigió a todos las siguientes palabras improvisadas:
Mis queridos hermanos y hermanas: Yo, el Papa Juan Pablo II, Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, he visitado hoy Guam y su Iglesia. Hemos concelebrado la Santa Misa en el centro de la ciudad. Y ahora estoy aquí para proseguir esta concelebración porque, como sabéis, la Santa Misa es cada vez una verdadera renovación del misterio de nuestra salvación a través de la cruz de Jesús, Hijo de Dios. Y vosotros que sufrís y lleváis vuestra cruz, participáis de modo especial en el misterio de la cruz de Cristo, en los sufrimientos de Cristo y en la salvación de Cristo. Por este motivo he venido a vosotros, a este grupo particular de fieles de esta Iglesia visitada por el Papa. Vengo a vosotros para repetiros esta verdad sustancial de nuestra fe y para alentaros en vuestros sufrimientos; sufrís y sufrís junto con Cristo. Del mismo modo que reconstruís sus sufrimientos en la tierra, así reconstruís también la Iglesia; y entre todos los que la construyen, vosotros sois los más fuertes porque la construís con vuestros sufrimientos. Es ésta nuestra fe. Os presento esta fe y en la presentación de esta verdad fundamental de nuestra fe, os traigo un consuelo: la Iglesia tiene necesidad de vosotros y de todos los cristianos, tanto en ésta como en todas las demás Iglesias; sois los más amados, hijos e hijas, hermanos y hermanas. Gracias, muy amados hermanos y hermanas, hijos e hijas. Dios os bendiga. Os doy mi bendición especial en latín, juntamente con el cardenal y el obispo de Guam.
© Copyright 1981 - Libreria Editrice Vaticana
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