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PALABRAS DEL SANTO
PADRE JUAN PABLO II
AL FINAL DE UN CONCIERTO OFRECIDO
POR LA CAPPELLA CRACOVIENSIS
Sala Clementina
Viernes 8 de mayo de 1981
Quisiera hacer de intérprete en doble dirección; es decir, para
interpretar los sentimientos de gratitud de los presentes a la "Cappella
Cracoviensis", y también para repetir algunos detalles de la explicación del
director en nuestra lengua materna, que no todos podían entender. Hoy se celebra
la fiesta de San Estanislao, ya que hay diferencias entre el calendario romano
de la Iglesia universal y el especifico de la Iglesia de Polonia. Esta
circunstancia tan vinculada a la ciudad de Cracovia le ha dado pie a la "Cappella Cracoviensis" para ofrecernos un concierto durante su gira por Italia.
Ello es motivo de gratitud para mí, pues siendo arzobispo de Cracovia, antes de
ser elegido Sucesor de San Pedro, fui sucesor de San Estanislao, obispo de
Cracovia y mártir, patrono de Polonia. Las obras que hemos escuchado, sobre todo
la primera parte, pertenecen a la música polaca antigua, a la más antigua;
podemos decir que llega desde el medioevo al post-medioevo y a la llamada Edad
de Oro de la historia de la música polaca. Al final nos han presentado el "Magníficat"
de Vivaldi y aquí nos hallamos ya en terreno conocido para los italianos y
también para nosotros. Al mismo tiempo que doy las gracias a la "Cappella
Cracoviensis" quisiera hacerlo también a todos los presentes, a los señores
cardenales, a los obispos y sacerdotes y a mis compatriotas, que han accedido a
venir a este concierto en el día de San Estanislao, siguiendo la tradición de mi
patria. Personalmente les estoy agradecido por este gesto tan amable. Antes de
dirigirme en mi lengua a la "Cappella", es oportuno añadir una cosa. El
director, que conozco hace tantos años desde que era estudiante en Cracovia,
lleva el nombre de Estanislao y probablemente celebra su santo
hoy. Por ello ¡muchas felicidades!
(A los artistas en su lengua)
... En cierto modo esto es sólo un fragmento del gran proceso de continuidad
histórica que nos vincula a las raíces de que procedemos. Los fragmentos que
hemos tenido el gusto de escuchar patentizan que nuestras raíces son muy polacas
y están ligadas al cristianismo, a la Iglesia y a Roma. Queridos señores y
señoras: Pienso que actuando así hacen algo benemérito no sólo para nuestra
cultura artística sino también y sobre todo para la conciencia nacional, para
que las nuevas generaciones descubran nuestra identidad. Ello es muy importante
en todo tipo de sociedad y quizá de modo particular en la nuestra. Quiero
desearles que sus actividades contribuyan también a aumentarles el espíritu en
cuanto grupo e individualmente, y preste un buen servicio a la nación y a la
Iglesia que se está acercando ya al tercer milenio después de Cristo. Que Dios
os ayude.
© Copyright 1981 - Libreria Editrice Vaticana
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