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ENCUENTRO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
CON LOS MÉDICOS Y EL PERSONAL
QUE LE ASISTIÓ DURANTE SU ENFERMEDAD


Sala del Consistorio
Martes 3 de noviembre de 1981

 

He de decir que me encuentro en situación difícil, ya que el rector magnífico de la "Católica" ha hablado con una hoja escrita, y yo me encuentro ante vosotros sin papel alguno. Debo encontrar el papel dentro de mí, pues cuanto quiero y debo deciros lo tengo escrito en el corazón. Se trata de una frase muy sencilla, una frase apostólica: "Debitores facti sumus". Me siento totalmente en esta situación de deudor, y quizá la coincidencia del día que hemos elegido para este encuentro familiar aumenta y enraíza en mi la conciencia de ser "debitor". En la vigilia de la fiesta de San Carlos Borromeo, mi Patrono celestial, me siento "debitor" a mis padres que me dieron la vida y me presentaron después a la Iglesia, y con el misterio bautismal me introdujeron en otra vida, una vida superior, divina. El nombre de Carlos está íntimamente ligado al misterio, al beneficio del que me siento "debitor". En la misma situación y con actitud igual me siento ante vosotros, queridísimos doctores y médicos. Os veo aquí reunidos en circunstancia solemne, pero durante las semanas de mi enfermedad os he visto en situación diferente, de trabajo podríamos decir, del noble trabajo del que era objeto y sujeto otro hombre, yo. Una vez más quiero expresar ante vosotros la profunda conciencia entrañada en las palabras del Apóstol "Debitores facti sumus", respecto a cada uno de vosotros, conciencia de agradecimiento, un sencillo "gracias" a cada uno de vosotros. Al prepararme hoy a celebrar la fiesta de mi Santo Patrón, quiero poner de manifiesto mi recuerdo agradecido; recuerdo lleno de gratitud por cuanto habéis hecho estas semanas, estos meses, en este período difícil de mi vida. Doy gracias a la Divina Providencia por el hecho de encontrarme el día de San Carlos aquí todavía, en este lugar, en esta sala. Doy gracias a la Providencia y a vosotros. Vosotros habéis sido los instrumentos de la Providencia salvándome la vida, atendiéndome durante la enfermedad y ayudándome con paciencia y amor a recuperar la salud. Os doy las gracias por este amor.

Para dar carácter familiar a nuestra reunión, me voy a permitir pasar entre vosotros de un doctor a otro, de un médico a otro, de una familia a otra, saludándoos y dándoos esta pobre señal de mi gratitud y también de la Santa Sede, la Sede de Pedro, que con nosotros está agradecida a todos los doctores y médicos, especialmente a los del Policlínico Gemelli; pero también a los de las otras universidades, ambientes e instituciones que han ayudado al Papa desde el 13 de mayo al 13 de agosto, aproximadamente, podemos decir.

Juan Pablo II fue saludando a cada uno de los presentes y les entregó un recuerdo, como acaba de decir. Luego tomó de nuevo el micrófono y añadió:

Antes de terminar debo decir que faltan algunas personas. En primer lugar faltan las religiosas y las enfermeras y enfermeros, con quienes ya me he reunido una vez para agradecerles el servicio prestado durante mi permanencia en el Policlínico. Y asimismo faltan, yo diría, las personas que han compartido aquel suceso. Quiero recordar a todas las personas que han tomado parte en su contexto físico, histórico y, sobre todo, espiritual. Volviendo a las palabras del Apóstol "Debitores facti sumus", quiero reiterarles de nuevo que me siento deudor de todos ellos y, sobre todo, de todos los presentes. Os doy las gracias y os bendigo de corazón. .Dios, Padre nuestro, recompense a todos, a vuestras personas, familias y ambientes; al Policlínico Gemelli, a la Universidad Católica del Sagrado Corazón y al Instituto Toniolo; y les premie abundantemente, ya que es "Dives in misericordia". Me agradaría mucho completar este encuentro con un don de mi persona, de mi vocación y ministerio, impartiendo la bendición. Oremos por todos los presentes y por cuantos forman parte de este conjunto de que he hablado.

 

 

© Copyright 1981 Libreria Editrice Vaticana   

 

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