The Holy See
back up
Search
riga

ENCUENTRO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
CON LOS CATEQUISTAS DEL CENTRO MISIONERO
«MATER ECCLESIAE»


Sala de los Suizos de la villa pontificia de Castelgandolfo
Domingo 11 de octubre de 1981

 

Deseo agradeceros la visita y este programa de cantos y danzas que me habéis traído. Pero también me habéis traído testimonios. El encuentro personal con cada uno de vosotros ha dado ocasión a un testimonio personal y comunitario a un tiempo. Pienso que todos estos testimonios pueden resumirse en las palabras de vuestro himno que acabáis de cantar: "Somos catequistas para un mundo nuevo, somos testigos de un gran misterio, somos instrumentos del amor de Dios, somos los verdaderos amigos de la humanidad". Estas palabras constituyen una autodefinición del grupo, de vuestra comunidad, y de cada uno de vosotros dentro de esta comunidad.

Estoy muy contento y agradecido por este encuentro que es ya el segundo con vosotros. El año pasado fui a vuestro Centro, a vuestra casa, a celebrar la Misa. Este año habéis venido vosotros a esta casa para brindarme una velada que es expresión de varias culturas y de las distintas tradiciones de los países de que sois hijos e hijas. Ciertamente es interesante ver, al menos unos momentos, este testimonio de las varias culturas, pues el Evangelio debe encontrarse siempre con las culturas de los pueblos, y en estas culturas debe inserirse. Os estoy agradecido por el compromiso que asumís al participar en este curso bienal. Asumís la tarea de catequistas y protagonistas —diría yo— respecto de los otros catequistas de vuestro país. Estoy agradecido asimismo a la Sagrada Congregación para la Evangelización de los Pueblos por esta empresa tan importante. Y, en fin, quisiera manifestaros mi participación en todos los problemas que me habéis comunicado. Me habéis presentado las intenciones de vuestras personas, de vuestras familias y de vuestras congregaciones. Quiero daros respuesta tomando todas estas intenciones y participando en ellas con la oración, el sacrificio eucarístico y el amor. La bendición que os daré junto con el cardenal Prefecto y el arzobispo Secretario, no será sólo para los presentes, sino también para todas las personas que os están cercanas y a quienes amáis; vuestras familias, vuestras familias religiosas, cuantos os esperan como portadores del Evangelio, de la Buena Nueva, y vuestras Iglesias respectivas.

© Copyright 1981 Libreria Editrice Vaticana

 

 

top