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SALUDO DEL PAPA JUAN PABLO II
A LOS PEREGRINOS DE VENEZUELA

Viernes 4 de febrero de 1983

 

Señor Cardenal,
Señores Obispos, queridos hermanos y hermanas:

 A todos y a cada uno os saludo cordialmente en él Señor.

Me alegro de veros aquí, en compañía y en comunión de sentimientos con el nuevo Cardenal Arzobispo de Caracas, José Alí Lebrún Moratinos. Vuestra presencia, numerosa y distinguida, habla por si sola de la estima, afecto y simpatía que, como testimonio de gratitud, nutrís en vuestro interior por este prestigioso pastor de la Iglesia en Venezuela, de la cual es ahora dignísimo representante en el Sacro Colegio Cardenalicio.

No necesito repasar en estos momentos las cualidades y virtudes que adornan al Cardenal Lebrún, porque son de sobra conocidas por vosotros. Baste recordar su extraordinaria sensibilidad eclesial, que le ha llevado a estar siempre –solícito, bondadoso y servicial– en medio del pueblo fiel, compartiendo sus gozos y sufrimientos, sus dificultades y esperanzas.

Como en todas las cosas de la Iglesia, en esta distinción habéis de ver por encima de todo un don de Dios, que obliga aún más a caraqueños y venezolanos a mostrar ante el mundo un genuino y creciente espíritu de comunión en toda clase de bienes, naturales y espirituales. Por esto mismo, yo espero –y así lo pido al Señor– que las iniciativas y desvelos pastorales del Cardenal Lebrún, en unión con todo el Episcopado venezolano, hallen siempre pronta acogida en vuestro corazón, como orientación segura para las actividades de vuestra vida cotidiana.

A Usted, Señor Cardenal, está encomendado en su sede de Caracas el` cultivo de una importante parcela del Pueblo de Dios. Para estímulo de su ya generoso servicio a la Iglesia, quiero dirigirle las alentadoras palabras de San Pablo: “ El labrador ha de fatigarse antes de percibir los frutos. Entiende bien lo que quiero decir: el Señor te dará la inteligencia de todo ” (2 Tm 2, 6-7). 

Con mi Bendición Apostólica, que doy de corazón a los aquí presentes, a vuestras familias y a todos los amadísimos hijos venezolanos.

 

© Copyright 1983 - Libreria Editrice Vaticana

 
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