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DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A LOS PARTICIPANTES EN LA CONFERENCIA MUNDIAL DE LA FAO SOBRE ORDENACIÓN Y DESARROLLO PESQUEROS*


Sala Regia - Sábado 30 de junio de 1984

 

Señor Presidente,
Señor Director general,
señoras y señores:

1. Me complace mucho dirigirme hoy a los participantes en la Conferencia mundial sobre ordenación y desarrollo pesqueros, convocada por la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas.

Como ustedes saben, este encuentro coincide con las celebraciones religiosas que marcan el origen de la comunidad de los discípulos de Cristo, fundada sobre Pedro, un simple pescador llamado a presidir y a dirigir una misión espiritual y moral de alcance universal. La Iglesia católica, desde sus comienzos, ha estado, pues, en estrecho contacto con el mundo de los pescadores. Podemos imaginar que lo que atrajo de un modo especial a Cristo de aquellos pescadores e hizo que los eligiera para un tipo de trabajo muy distinto fue su valentía, su espirito de iniciativa, su disponibilidad al enfrentarse con los riesgos del viento y de las olas.

La Iglesia conoce muy bien las dificultades y problemas de la vida de las personas relacionadas con la industria pesquera, problemas que afectan hoy a todos aquellos que en todo el mundo se ganan la vida del mar.

2. Es natural que el objetivo capital de esta Conferencia sea la necesidad, cada vez mayor y más urgente, de recursos alimenticios que sacien el hambre de millones de personas mal nutridas en los países más pobres del mundo. Todos saben que las ideas en torno al desarrollo económico y social en general han cambiado profundamente. Uno percibe, en efecto, que a un período en que se prestaba demasiada atención al sector industrial, está sucediendo una vuelta reconfortante a la primacía de la agricultura y al uso eficaz de los productos agrícolas. En este sentido es útil recordar que los estatutos de la FAO sitúan en el apartado de la agricultura no sólo los productos de la tierra o de los bosques, sino también los de las aguas.

Resulta especialmente oportuno que en la actualidad se vaya poniendo el acento en el sector pesquero cuando se habla de los productos alimenticios que exige la creciente población del mundo. Este hecho es particularmente importante si se quiere dar una respuesta a las necesidades apremiantes de aquellos países donde existe un fuerte desequilibrio entre la demanda y los recursos alimenticios existentes.

La pesca es, pues, de enorme importancia en la lucha por aliviar la desnutrición. En los centros menores, sobre todo, constituye una fuente primaria para las exigencias alimenticias inmediatas.

Vuestra Conferencia presta justamente particular atención a la pescas a menor escala, insistiendo en que los problemas relacionados con ella son realmente prioritarios. Las comunidades que se dedican a la pesca a menor escala y sus necesidades deben ser tomadas en consideración y ser integradas en las economías nacionales.

Igualmente, el desarrollo de las distintas formas del cultivo del agua resulta obviamente muy oportuno. Los buenos resultados ya obtenidos revelan que esta actividad no sólo ayuda a aumentar los recursos alimenticios, sino que crea, además, nuevas posibilidades de empleo, sobre todo en los países en vías de desarrollo, siendo también un poderoso instrumento para la protección y restauración del ambiente.

3. En el concepto “pesca” incluso justamente toda una serie de actividades humanas y subrayáis, también con toda razón, los objetivos sociales relacionados con ellas.

Para hacer frente a las necesidades de la sociedad actual es preciso aplicar al sector pesquero las formas que exige una economía moderna eficaz.

Es lógico que vuestra Conferencia se mueva a nivel de las soluciones prácticas posibilitadas por la tecnología moderna. De ahí la necesidad de tener en cuenta las actuales condiciones económicas de cada nación en particular, con el fin de poder delinear así programas realistas y especificar la financiación necesaria.

Pero lo que tenéis siempre presente y consideráis un punto de referencia constante son los aspectos humanos fundamentales, especialmente aquellos que sienten las personas cuya vida es la pesca y la industria conectada con ella. Tarea de vuestra Conferencia es, por ello, revisar los criterios actualmente en vigor en el campo de la agricultura, con el fin de asegurar no sólo el desarrollo técnico y económico, sino también el desarrollo humano de los individuos y las comunidades.

Las naciones dependen obviamente unas de otras y este hecho es el que hace necesaria la coordinación de la política interna de los distintos países con vista a un desarrollo mundial. Por esta razón, en mi Encíclica Laborem exercens subrayé el principio de la prioridad del trabajo humano en el entero proceso económico (cf. nn. 4 y 25). Las autoridades públicas deberían favorecer, en consecuencia, formas de corresponsabilidad de aquellos que se dedican a la pesca a pequeña o gran escala, así como las diferentes formas de solidaridad en asociaciones libres. Debería alentarse la participación activa de todos los que trabajan en la pesca en las decisiones que afectan a su vida y trabajo.

4. Una de vuestras tareas importantes es la de impulsar el uso adecuado de recursos aprovechables y desarrollar otros nuevos. También en este punto descarta animar a los científicos a que utilicen sus talentos y experiencia. También ha de existir un acuerdo acerca de los criterios y los métodos que deben aplicarse a la pesca en el contexto del desarrollo mundial.

Un mayor provecho de los recursos financieros y una mejora de las facilidades de préstamos y créditos constituyen un requisito obvio para una producción eficaz; también debe proveerse adecuadamente a la sustitución de equipos.

Es de esperar, por consiguiente, que esta Conferencia pueda lograr un acuerdo en torno a los principales aspectos de la utilización y desarrollo de la pesca.

También es de desear que todos los Estados y Organizaciones voluntarias trabajen juntos de forma efectiva con todos los recursos y energías de que disponen para conseguir una acción conjunta eficaz.

Que vuestro trabajo confirme el aumento de formas de solidaridad y ayuda mutua, no sólo entre los países altamente industrializados y desarrollados, sino también entre los países con recursos limitados.

5. La Iglesia repite una vez más que está dispuesta a prestar su asistencia, en las formas que le son propias, a todos los esfuerzos que se orientan a eliminar el hambre y la desnutrición en el mundo, así como los que se orientan a elevar las formas de vida de aquellos que son realmente pobres e incapaces de trabajar por su propia economía y desarrollo social.

Parece oportuno subrayar, de un modo especial, que la Iglesia está dispuesta a animar a sus instituciones para que colaboren en todos los campos apropiados. En particular, la Iglesia está dispuesta a intensificar su propia labor educativa, tanto en el nivel elemental como en el profesional, y a contribuir así a la preparación que resulta esencial para emprender ciertos cambios en los métodos de producción y de venta.

Con esta solicitud por todos los que trabajan por el desarrollo económico y social en el terreno de la pesca, así como por todos los que se preocupan de la mejora de quienes están relacionados con las actividades de la pesca en todo el mundo, expreso mi admiración por los importantes esfuerzas que realizáis. Sobre todos vosotros invoco las bendiciones de Dios en vuestro trabajo presente y futuro por el bien de la humanidad.


*L'Osservatore Romano. Edición semanal en lengua española, n. 49, p.10.

 

© Copyright 1984 - Libreria Editrice Vaticana

 

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