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DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A LOS PEREGRINOS PRESENTES EN LA CANONIZACIÓN
DE LA MADRE MARÍA ROSA MOLAS


Lunes 12 de diciembre de 1988

 

Amados Hermanos en el Episcopado,
Dignísimas Autoridades,
Queridos hermanos y hermanas:

1. La canonización de una hija eximia de la noble tierra española me permite tener este encuentro con todos vosotros, que habéis venido a Roma, centro de la catolicidad, para venerar a Santa María Rosa Molas y Vallvé y, al mismo tiempo, manifestar vuestra adhesión y cercanía al Sucesor de Pedro.

Me es grato saludar al Señor Cardenal Vicente Enrique Tarancón y a los demás Obispos aquí presentes, cuyas diócesis tienen una particular vinculación con la nueva Santa.

Mi especial saludo en esta ocasión va dirigido a las Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación, que en gran número habéis acudido a Roma para la canonización de vuestra Fundadora. Que ella, que supo encarnar en sí la consolación de Dios, aun en medio de las mayores tribulaciones, y supo ser instrumento de la consolación para todos sin distinción, siga siendo para vosotras estímulo y acicate en vuestra vida consagrada. Como ella, mostrad particular predilección por los más necesitados del consuelo de Dios. Como ella, continuad llevándoles en vuestras personas y por medio de vuestro servicio apostólico el testimonio del amor de Cristo y de la solicitud de la Iglesia.

Os saludo con especial afecto a vosotros, jóvenes, que habéis venido en gran numero. Vosotros, que os sentís llamados a vivir un compromiso cristiano inspirado en el estilo de la nueva Santa, haceos dignos de vuestro lema apostólico: “Consolación para el mundo”. Sed testigos del Dios consolador y pregoneros de su misterio. Poned todo vuestro empeño en edificar la civilización del amor, luchando por la justicia y por la verdad, por la dignidad del hombre; y sobre todo sed fermento evangélico entre los jóvenes, vuestros amigos y compañeros.

Quiero dirigir igualmente un cordialísimo saludo a los numerosos peregrinos venidos a Roma para participar en esta Canonización. Procedéis de casi todas las regiones de España así como de Portugal, Brasil, Venezuela, Chile, Argentina, Ecuador y Bélgica. A todos ha llegado el mensaje de misericordia y consolación de María Rosa Molas. Que vuestras Iglesias locales sepan recoger el testimonio de su solicitud por el hombre, necesitado de la Misericordia y del Consuelo de Dios.

2. Em plau saludar també l’Església que peregrina a Catalunya, especialment les Comunitats eclesials de Tortosa i Reus, on Santa Maria Rosa Molas féu créixer un carisma particular i va enriquir l’Església universal amb la seva santedat i amb una nova Congregació religiosa, les Germanes de Nostra Senyora de la Consolació.

Todos os sentís unidos en torno a esta nueva Santa, que la Iglesia propone como modelo para todos los cristianos. Ella, con el ejemplo de su vida, entregada sin reservas por amor a los más necesitados, os invita a conservar vuestra fe. Ella os alienta a reforzar vuestros lazos de hermandad, haciendo de vuestras parroquias, comunidades, colegios y familias, centros que irradien la caridad cristiana. Ella os anima a ser fieles a las más genuinas tradiciones de vuestra tierra y a los valores del evangelio, que forman parte esencial del alma de vuestras gentes.

3. Hoy Santa María Rosa sigue ejerciendo su misión de misericordia y consolación en el mundo a través de sus Hijas espirituales. Pidamos por su intercesión que sepan hacerlo como su Santa Madre, con humildad y abnegación, con mansedumbre y solidaridad, con solicitud y bondad, desde una profunda vida de oración y de entrega. Pidamos que cuantos han acogido el mensaje de su vida sean para sus hermanos artífices de esperanza y portadores de la consolación de Dios

A todos los aquí presentes, venidos para esta solemne canonización, así como a vuestras familias, imparto con afecto la Bendición Apostólica.

 

© Copyright 1988 - Libreria Editrice Vaticana

 

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