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DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO
II A LA TRIPULACIÓN DEL BUQUE-ESCUELA «LIBERTAD» DE LA ARMADA ARGENTINA
Lunes 17 de septiembre de 1990
Me complace daros mi cordial saludo en este encuentro que vosotros, Cadetes de
la Armada Argentina, acompañados de vuestros Profesores, Oficiales y demás
miembros de la tripulación del buque-escuela “Libertad”, habéis deseado tener
con el Papa.
En estos momentos de formación estáis realizando un periplo por tantos mares y
naciones, lo cual abre vastos horizontes en vuestra vida. El mismo nombre de la
nave, “Libertad”, es como un llamado a fundamentar vuestra existencia sobre
sólidos principios cristianos y humanos. En efecto, la persona es libre cuando
es dueña de sus propias acciones; cuando es capaz de escoger el bien que está en
conformidad con la razón y, por consiguiente, con la propia conciencia. Por
tanto, es mi ferviente anhelo que vuestro sentido de libertad vaya siempre
acompañado de un profundo sentido de la verdad y la honestidad hacia vosotros
mismos y hacia la realidad que os rodea. Esta es una premisa fundamental para
que en el mundo se fomente cada vez más un clima de diálogo y concordia que
lleve a la tan ansiada paz.
Ante las responsabilidades que asumiréis en la vida, os aliento a poner las
mejores energías al servicio del bien común, que en último término es servicio
generoso y solidario al hombre.
Que la Virgen María, Estrella del Mar, os guíe en la singladura de la vida para
seguir fielmente a Cristo. Al mismo tiempo, que os acompañe también mi Bendición
Apostólica, que imparto con afecto a vosotros y a vuestras familias.
© Copyright 1990 - Libreria
Editrice Vaticana
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