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DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO
II
A LA TRIPULACIÓN DEL BUQUE-ESCUELA «LIBERTAD»
DE LA ARMADA ARGENTINA
Sábado 4 de abril de 1992
Me es grato saludar cordialmente al Señor Obispo Castrense, a los Cadetes de la
Armada Argentina, acompañados de los Profesores, Oficiales y demás miembros de
la tripulación del buque-escuela “Libertad”, que habéis deseado tener este
encuentro con el Papa.
El periplo que realizáis actualmente por diversos mares y naciones, tan
importante para vuestra formación, tiene este año una connotación particular. He
sabido que el buque “Libertad” estará presente, junto con los de otros países,
en la solemne conmemoración del V Centenario del primer anuncio del Evangelio en
América. Recordando que entonces la Cruz de Cristo llegó a través de los mares,
ahora os acompaña en esta travesía oceánica la imagen de la Virgen Stella Maris,
que habéis traído a este encuentro para que sea bendecida por el Papa y que a su
regreso presidirá, como Patrona, la Iglesia Catedral del Obispado Castrense de
la querida Nación argentina. Os entrego, pues, esta imagen que he bendecido con
grande veneración, recordándoos que la Virgen María, a la que invocamos también
como Estrella de la Evangelización, sigue acompañando siempre la obra salvífica
de su Hijo. Que en la singladura de vuestra vida sea Ella la que os ayude a
seguir fielmente a Cristo.
Abiertos a todos los mares sin fronteras, os aliento a ser portadores de un
sincero mensaje de paz, que favorezca la reconciliación y la concordia entre
pueblos y naciones. Para ello os acompaña mi ferviente plegaria junto con mi
Bendición Apostólica, que extiendo con afecto a vuestras familias.
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Copyright 1992 - Libreria Editrice Vaticana
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