¡América Latina! como
Sucesor de Pedro y Obispo de Roma yo te saludo en el V Centenario de tu
evangelización, recordando aquel año
1492 en que las naves de España, guiadas por
Colón, llevaron a esas tierras fecundas la
semilla del Evangelio, haciendo también
realidad el encuentro de dos mundos.
Doy gracias por ti a Dios nuestro Padre, por tus hijos e hijas,
tus milenarias culturas y saberes, cantos y danzas, artes y técnicas.
Por la variedad de tus climas y paisajes, tus llanuras inmensas y
las selvas tropicales, las poderosas venas de tus ríos,
el mar que te rodea las altas cumbres que se elevan al cielo.
Doy gracias, sobre todo, por tus 500 años
de fe cristiana. En las aguas bautismales naciste a una nueva vida, injertándote
en el Cuerpo Místico de Cristo, que es la
Iglesia, una, santa, católica y apostólica,
arca de salvación y casa común
de cuantos invocan a Dios como Padre.
Tu apertura a la gracia y tu acogida a la Palabra de vida te
hicieron pasar de las tinieblas a aquella luz admirable que, en tus santos y
santas, es faro radiante que, desde la Iglesia, ilumina al mundo.
¡América del tercer milenio
cristiano sé siempre fiel a Jesucristo! Sé
digna de aquellos abnegados misioneros que en ti plantaron la simiente de la
fe. Ábrete más
y más con humildad y amor, a la Buena Nueva
que libera y salva. Resiste firmemente a los embates del mal y a la tentación
de la violencia. Avanza, entre gozos y lágrimas,
hacia la anhelada civilización del amor.
¡Iglesia de América!
¡Iglesia de Cristo en América! Anuncia con
ardor y valentía la nueva evangelización para que el mensaje de las Bienaventuranzas se haga vida y
cultura entre tus pueblos y tus gentes. Sostén
la fidelidad de los esposos y la armonía en
las familias, la integridad de los jóvenes y
la inocencia de los niños. Sé
voz de los que no tienen voz, la abogada de los pobres, el refugio de los
necesitados.
Avanza, América, hacia
Cristo, Redentor del hombre y Señor de la
historia. Te precede María, estrella de los
mares, refugio de navegantes, puerto de salvación.
Te impulsa el viento del Espíritu, que guía
la nave de la Iglesia, como antaño condujo a
tus playas la carabela « Santa María » bajo
la mano firme de Cristóbal Colón.
Camina presurosa hacia los cielos nuevos y la tierra nueva para escribir, con la
palabra y la gracia de Cristo, nuevas páginas
en tu historia de salvación.
¡América Latina, América
cristiana, Cristo es tu faro luminoso, tu gozo y tu esperanza!
¡Bendita seas, América!
IOANNES PAULUS PP. II