VIAJE APOSTÓLICO A SANTO DOMINGO
DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO
II A REPRESENTANTES DE LAS COMUNIDADES
AFROAMERICANAS
Nunciatura apostólica en Santo Domingo Martes 13 de octubre de 1992
Amadísimos hermanos y hermanas:
Me es muy grato poder tener este encuentro con vosotros, representantes de las
comunidades afroamericanas de este continente, con motivo de cumplirse el V
Centenario de la llegada del Evangelio.
Como bien sabéis, era mi ferviente deseo haber tenido una celebración litúrgica
especialmente dedicada a los descendientes de aquellos hombres y mujeres que,
tras el descubrimiento de América, fueron forzados a abandonar el continente
africano y trasladados a las nuevas tierras.
Por vuestro medio, deseo hacer llegar mi Mensaje de saludo y aliento a todas las
personas y comunidades afroamericanas del Nuevo Mundo, en especial a los hijos e
hijas de la Iglesia católica, que en acción de gracias a Dios, conmemora los
quinientos años de presencia de la fe cristiana en el continente de la
esperanza.
Os agradezco vivamente vuestra visita y os ruego que, junto con mi palabra,
seáis portadores de mi saludo entrañable a vuestras familias y comunidades en
todo el Caribe, en Brasil, en las costas atlántica y pacífica, en todo el
continente. Decidles que el Papa les ama y que quiere estar cercano a quienes
más lo necesitan: a los pobres, a los enfermos, a cuantos sufren en el cuerpo o
en el espíritu.
Sed en todo momento fieles a la Iglesia de Cristo, al mandamiento del amor
fraterno. Que en vuestras manifestaciones de religiosidad y piedad popular,
plenamente inculturadas en vuestra idiosincrasia, resplandezca siempre la
vitalidad del mensaje cristiano, la pureza de su doctrina, la devoción
eucarística y mariana. Todo ello será garantía de profunda y sólida vida
cristiana y os defenderá también del proselitismo de las sectas.
Mientras encomiendo a todos a la maternal protección de la Santísima Virgen, os
imparto de corazón la Bendición Apostólica.
© Copyright 1992 - Libreria Editrice
Vaticana
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