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DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A LOS PEREGRINOS PRESENTES EN ROMA
PARA CINCO NUEVAS
BEATIFICIACIONES

Lunes 17 de octubre de 1994

 

Carissimi Fratelli e Sorelle!

1. Nella solenne Celebrazione eucaristica di ieri abbiamo reso gloria al Signore per il dono di cinque nuovi Beati: Nicolas Roland, presbitero; Alberto Hurtado Cruchaga, presbitero della Compagnia di Gesù; María Rafols, Petra de San José Pérez Florido e Giuseppina Vannini, vergini. Pur essendo vissuti in epoche e circostanze storiche diverse, sono associati dal fatto di essere tutti fondatori di Istituti di vita consacrata.

La loro beatificazione è avvenuta mentre si stanno svolgendo i lavori dell’Assemblea Generale del Sinodo dei Vescovi, avente per tema “La vita consacrata e la sua missione nella Chiesa e nel mondo”. Con la loro esistenza, totalmente offerta a Dio e ai fratelli, e con il loro speciale carisma, che continua ad arricchire la comunità cristiana attraverso gli Istituti da essi fondati, i nuovi Beati testimoniano anche agli uomini del nostro tempo il primato dell’Assoluto.

(El Papa continuó su homilía en francés dirigiéndose a los peregrinos que habían venido par ala beatificación de Nicolás Roland.)

2. Je me tourne à présent vers Monseigneur Jean Balland, Archevêque de Reims, vers les Sœurs de la Congrégation du Saint–Enfant Jésus et vers leurs amis pour leur dire ma joie de voir Nicolas Roland désormais offert à la vénération de l’Église universelle.

Vous avez en lui le plus sûr des guides. S’il a un message permanent à nous livrer aujourd’hui encore, c’est bien celui de la grandeur et de l’amour du Dieu. Il disait en effet: “ Tout ce que nous pouvons faire pour le service de Dieu est bien au–dessous de ce que nous lui devons ”. Le sentiment de la transcendance absolue du Tout–Puissant lui inspirait en retour ce cri d’admiration devant l’Œuvre divine: “Tout ce qui est créé ne peut remplir un cœur que Dieu seul peut contenter”.

Puissiez–vous chaque jour puiser, pour nos contemporains assoiffés d’absolu, dans les trésors de doctrine spirituelle qu’il vous a laissés et que vous avez à cœur de transmettre! Dans les missions d’éducation et de catéchèse qui sont les vôtres et qui se révèlent aujourd’hui plus urgentes que jamais, je vous encourage à vous inspirer de lui pour annoncer la Bonne Nouvelle.

Comment ne pas reconnaître dans cette courte vie – moins de 40 ans! – un vivant exemple pour les personnes consacrées de notre temps? Je m’arrête ici en vous livrant une dernière pensée de Nicolas Roland dont nous pouvons tous tirer profit: “ Aimez le silence et gardez–le volontiers, car c’est le gardien des vertus ”.

3. Saludo ahora a los numerosos peregrinos de lengua española. Muchos de vosotros, queridos hermanos, habéis venido hasta Roma desde Chile y otros países de América Latina con vuestros Obispos y Altas Autoridades de la nación chilena, para asistir con devoción y júbilo a la beatificación del jesuita P. Alberto Hurtado y dar gracias a Dios por este reconocimiento.

El nuevo Beato se nos presenta como un religioso ejemplar en el cumplimiento de sus votos que supo unir una profunda vida espiritual y una gran fecundidad apostólica. Modelo de comunión en la Iglesia, de ejercicio del ministerio sacerdotal, de atención a los grandes cambios culturales de su tiempo y de extraordinaria sensibilidad social, es también un prototipo por su trabajo creativo en la formación y promoción del laicado.

Fruto de su ardor apostólico y de su sólida espiritualidad basada en Cristo, a quien siempre quería imitar preguntándose en cada instante: Qué haría Él si estuviese en mi lugar?, brotaron en torno suyo numerosas vocaciones sacerdotales y religiosas. Gran educador de su gente, se distinguió por inculcar en Chile, por medio de su testimonio, su acción y su palabra, los valores del Evangelio que hacen posible un desarrollo genuinamente humano.

Apóstol incansable, expresó con fuerza su opción por los jóvenes y por los necesitados. Su corazón apostólico le hizo promotor y defensor de la Doctrina Social de la Iglesia, para convertir así las mentes y los corazones de las personas a la justicia y la solidaridad. No es por casualidad que el aniversario de su muerte se celebra en su Patria como el “ Día de la Solidaridad ”. Su vida y su mensaje son de clara actualidad. Deseo que al revivirlos en espíritu de fe, sea éste un momento de gracia para toda la Iglesia, en especial para la que peregrina en América Latina.

4. Resulta sugestiva y conmovedora la figura de la nueva Beata María Rafols, conocida con razón como “ Heroína de la Caridad ”. Si las autoridades le dieron en su tiempo ese título por su heroica actuación durante los “ Sitios de Zaragoza ”, la Iglesia lo reconoce por el testimonio de toda su vida, en la que, como San Pablo, pudo decir: “ Me gastaré y me desgastaré por vosotros ”.

La mayor parte de su vida se enmarca en la primera mitad del siglo XIX, caracterizado por profundos cambios y convulsiones políticas que dificultaron su novedosa aventura de fundar una congregación apostólica. Sin embargo, animada por una fe profunda, un espíritu inclinado al sacrificio y el fuego de una encendida caridad, edificó y guió su pequeña Hermandad en el silencio, la oscuridad, la pobreza e incluso el sometimiento a unas condiciones, establecidas por la “ Junta Rectora del Hospital de Gracia ”, que hoy nos parecen inconcebibles.

La llegada de María Rafols y de las jóvenes que la acompañaban a Zaragoza, después de días de pesado viaje, fue todo un acontecimiento para la ciudad. Lo primero que hicieron fue postrarse a los pies de la Virgen del Pilar, implorando su protección y amparo para desempeñar con caridad y fervor la misión a que venían, que no era otra que servir con amor a Jesucristo en sus imágenes dolientes: enfermos, pobres, niños; empresa nada fácil para la que necesitaban el aliento de la Señora. Nacía así la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana.

Desde ese momento, con “ el mayor acierto y satisfacción ”, como dicen las relaciones de la época, la Beata María Rafols, decidida, arriesgada y valiente, se empeña en un mejor servicio a los enfermos y, sobre todo, a los niños de la “ Inclusa ”, pasando el resto de su vida derrochando amor, abnegación y ternura. También se vió afectada por las guerras, la cárcel y el destierro, y sufriendo con paz y sin queja participa del espíritu de las bienaventuranzas.

5. La Beata Petra de San José, “ gran mujer de corazón de fuego ”, nos ofrece un testimonio de fidelidad al carisma que recibió del Espíritu. Tuvo la caridad como norma de su ser y de su obrar. En ella todo era amor y por eso nos dice: “ Es el amor quien debe prestarnos alas para subir más arriba ”.

Al quedarse huérfana muy pronto y tomar a la Santísima Virgen como madre, promete “ entregarse en cuerpo y alma, sentidos y potencias al servicio de su buen Jesús y de su bendita Madre ”. Llena de este amor materno y con el encanto de su atrayente personalidad, la nueva Beata ejercitó las virtudes en grado heroico, con sencillez, humildad y alegría, cualidad propia de Andalucía, su tierra natal.

La profunda devoción de la Madre Petra a San José la llevó a poner bajo su patrocinio todas las casas y capillas, entre las que destaca el Real Santuario de San José de la Montaña, de Barcelona. A este respecto decía: “ Hemos llegado a los tiempos de San José y sé que no le podemos prestar a la Santísima Virgen otro servicio más agradable que trabajar por extender la devoción a su castísimo esposo ”.

A sus hijas religiosas, las Madres de los Desamparados y San José de la Montaña, les pide que tengan siempre caridad fraterna, en un clima de paz y “ mutuo respeto ”, viviendo y compartiendo gozosamente la pobreza, en actitud de oración y serena observancia de las reglas. A todas las exhorta a derramar, como carisma del Instituto, amor y misericordia, especialmente entre los más necesitados y abandonados. A ella encomiendo los trabajos del presente Sínodo de los Obispos, por lo que se refiere a este importante aspecto de la vida religiosa en la Iglesia.

(Al final de nuevo en el italiano)

6. Madre Giuseppina Vannini, figlia della Chiesa di Roma, risplende come esempio di infaticabile carità verso gli ammalati.

Sul modello di San Camillo de Lellis, ella con le sue figlie spirituali si consacra totalmente al loro servizio fino ad essere pronta a dare la vita per loro. “Il nostro solo scopo è di lavorare per la maggior gloria di Dio e per la salute di coloro che soffrono – scrive – e spero che con la grazia di Dio la nostra comunità non esca mai da questa via”. Da Roma all’Italia, e poi in Francia, in Belgio, in Argentina, l’Istituto estende il suo valido servizio, nella quotidiana offerta al Cristo Crocifisso, amato e servito nei sofferenti.

Insieme con tutte le “Figlie di San Camillo” sparse in tredici Paesi del mondo, la Chiesa rende grazie al Signore per la significativa testimonianza di vita consacrata e di totale dedizione agli ammalati lasciata dalla Beata Fondatrice.

7. Carissimi Fratelli e Sorelle, lodiamo il Signore per le grandi cose che ha compiuto attraverso la generosa risposta di questi cinque nuovi Beati! I loro esempi e la loro intercessione vi sostengano nella ricerca e nell’annuncio dei valori dello Spirito. Facendo ritorno alle rispettive Comunità di provenienza, portate con voi la ricchezza e la gioia di questa visita a Roma. Vi accompagna la mia benedizione, che di cuore imparto a tutti voi, qui presenti, e a quanti vi sono cari, in modo particolare ai giovani, agli anziani e agli ammalati.

Non posso terminare senza fare una distinzione. Alcuni sono venuti da Roma, pochi chilometri; altri sono venuti da Spagna, Francia, già qualche centinaio di chilometri; ma altri sono venuti dal Cile, che dista diecimila chilometri, almeno. È una cosa da ammirare. Io rimango pieno di ammirazione per i cileni. Allora, chiedo anche le vostre preghiere, specialmente in questo primo giorno del diciassettesimo anno del mio Ministero Petrino.

 

© Copyright 1994 -  Libreria Editrice Vaticana

 

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