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ALOCUCIÓN DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A UN GRUPO DE
MUCHACHOS DE LA ACCIÓN CATÓLICA ITALIANA
Sábado 21 de diciembre
de 1996
Os doy las gracias de todo corazón,
amadísimos muchachos y muchachas de la Acción católica, que habéis venido de
diversos lugares de Italia para esta cita, ya tradicional, que nos permite
intercambiarnos las felicitaciones de Navidad y de Año nuevo.
Os acojo con
alegría, niños, muchachos y adolescentes. Os saludo con afecto a vosotros y a
vuestros responsables y educadores, comenzando por el presidente nacional y el
asistente general. Gracias por las expresiones de afecto que me habéis dirigido.
En el encuentro navideño del año
pasado, entregué a la sección juvenil de la
Acción católica el mensaje: «Demos a los niños un futuro de paz». Estoy seguro
de que lo habéis acogido con mucho empeño. Sé que puedo contar con los muchachos
de la Acción católica.
Este año, pensando en la próxima Jornada mundial de la
paz, os encomiendo la misión de vivir y difundir el perdón,
transformándoos así en constructores de paz. Contemplando el belén, donde está
el Niño Jesús en la paja del pesebre, podemos comprender fácilmente lo que es el
perdón: es ir al encuentro del que me ha ofendido, acercarme a él, que se ha
alejado de mí. Dios ha sido fiel con la humanidad pecadora, hasta el punto de
poner su morada entre nosotros.
El hermosísimo canto navideño «Tú
desciendes de las estrellas», dice así: «¡Ay, cuánto te costó haberme amado!».
El Hijo de Dios nos ha amado a nosotros, que lo hemos ofendido; también nosotros
debemos amar a quienes nos ofenden y, así, vencer el mal con el bien. Odiar el
pecado, pero amar al pecador: este es el camino de la paz, el camino que nos
enseña el Señor, desde el misterio de su Navidad.
Cuando os contemplo, queridos
muchachos y muchachas, pienso que sois como los coetáneos de Jesús joven. A
estos jóvenes coetáneos de Jesús quiero ofrecerles una bendición y mi cordial
felicitación con motivo de la Navidad.
1996 Copyright © - Libreria Editrice Vaticana
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