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DISCURSO DE SU SANTIDAD JUAN
PABLO II A UNA DELEGACIÓN CROATA CON MOTIVO DEL INTERCAMBIO DE LOS
INSTRUMENTOS DE RATIFICACIÓN DE TRES ACUERDOS ESTIPULADOS ENTRE LA SANTA SEDE Y
LA REPÚBLICA DE CROACIA
Jueves 10 de abril
de 1997
Señor viceprimer ministro y
distinguidas autoridades; venerados hermanos en el episcopado:
Agradezco de
corazón al doctor Jure Radia, viceprimer ministro de la República de Croacia y
presidente de la Comisión estatal para las relaciones con las comunidades
religiosas, las amables palabras que me ha dirigido, también en nombre de las
más altas autoridades de Croacia. Saludo cordialmente al señor cardenal Franjo
Kuharia y a los demás eclesiásticos que han venido aquí para esta ocasión. A
todos doy mi más cordial bienvenida. ç
El motivo de vuestra visita es el
intercambio de los instrumentos de ratificación de tres Acuerdos estipulados
entre la Santa Sede y la República de Croacia, que ha tenido lugar ayer en este
palacio apostólico. Se trata de los siguientes documentos: 1) Acuerdo entre
la Santa Sede y la República de Croacia sobre cuestiones jurídicas; 2) Acuerdo
entre la Santa Sede y la República de Croacia sobre la colaboración en el campo
educativo y cultural, y 3) Acuerdo entre la Santa Sede y la República de
Croacia sobre la asistencia religiosa a los fieles católicos, miembros de las
Fuerzas armadas y de la Policía de la República de Croacia.
Me alegra que
estos acuerdos ofrezcan ahora un claro marco jurídico para la obra de la
Iglesia católica en la República de Croacia, permitiéndole cumplir de modo
adecuado su misión. Como es sabido, estos acuerdos se fundan en tres principios
básicos, que son la libertad religiosa, la distinción entre la Iglesia y el
Estado, y la necesidad de colaboración entre las dos instituciones.
El
respeto a la libertad religiosa sirve de trasfondo para establecer las
relaciones mutuas entre la comunidad eclesial y la política. Para la Iglesia
católica, este principio ha quedado recogido en los documentos del concilio
Vaticano II y, después, en el Código de derecho canónico. Con la llegada de la
democracia, esta norma ha sido sancionada también en la Constitución de la
República de Croacia.
La distinción entre Iglesia y Estado, que son dos
entidades independientes y autónomas, cada una en su orden, es el segundo
principio inspirador de estos acuerdos. Cada una tiene su campo específico de
acción; son diversos sus orígenes, sus finalidades y los medios para
alcanzarlas. Sin embargo, la Iglesia y el Estado se encuentran en el hombre que
es, como ciudadano, miembro de un Estado, y en cuanto creyente, miembro de la
Iglesia católica.
Por tanto, es importante el ulterior principio de
colaboración recta y constructiva entre la Iglesia y el Estado, para la
promoción del bien común de los ciudadanos y de toda la sociedad. De hecho,
existe un amplio campo mixto, donde las recíprocas competencias y acciones se
acercan y, con frecuencia, se entrelazan.
Estos principios, ya en vigor desde
hace tiempo en varios países que tienen un ordenamiento jurídico democrático, se
aplican ahora en vuestro país, obviamente respetando sus características
históricas, culturales y religiosas específicas. No se trata en absoluto de
privilegios ofrecidos a la Iglesia, sino de un modo regular de ordenar las
relaciones mutuas en beneficio de los ciudadanos. Evidentemente, la
reglamentación de la situación jurídica permite a la Iglesia emprender con más
seguridad su acción de evangelización y de promoción humana. Sólo pide poder
continuar su misión de servicio, con renovado vigor, celo y creatividad, en el
umbral del nuevo milenio.
Por una feliz coincidencia, la
Santa Sede ratificó los acuerdos el pasado día 19 de marzo, en la fiesta
litúrgica de san José, a quien el Parlamento croata había proclamado protector
de Croacia en junio de 1687. Encomendamos a su intercesión la adecuada
aplicación de los acuerdos, no sólo para el bien de los católicos, sino también
para el de toda la comunidad.
Sobre cada uno de vosotros y sobre
toda la querida Croacia imparto con gusto la bendición apostólica. ¡Alabados
sean Jesús y María!
© Copyright 1997 - Libreria
Editrice Vaticana
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