|
XII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD
MENSAJE DEL PAPA JUAN PABLO II A LOS JÓVENES DETENIDOS
FRANCESES
A monseñor CLAUDE FRIKART, c.i.m.
obispo auxiliar de París
Queridos jóvenes:
Durante la Jornada mundial de la juventud, pienso en vosotros,
que estáis actualmente en la cárcel. Vuestra situación no debe arrastraros a la
desesperación. Lleváis en el fondo de vuestro corazón sufrimientos relacionados
con las causas de vuestra detención actual. La Iglesia está cerca de vosotros.
Quiere testimoniaros la esperanza que Cristo nos trae. Ningún acto puede
quitaros vuestra dignidad de hijos de Dios.
¡Dejad que Cristo habite en vuestro corazón! ¡Confiadle vuestra
prueba! Os ayudará a llevarla. En el recogimiento y el silencio podéis uniros al
encuentro que otros jóvenes están viviendo actualmente en París. En efecto,
mediante vuestra oración, vuestros sacrificios y vuestra renovación personal,
contribuís al éxito de esta gran asamblea y a la conversión de vuestros
hermanos. ¿No logró acaso santa Teresa del Niño Jesús, solamente con su oración,
la conversión de un preso y, sin salir de su monasterio, no ayudó a los
misioneros que hallaban dificultades al anunciar el Evangelio?
Queridos jóvenes, ¡tened confianza! ¡Dejaos reconciliar por
Cristo! Os deseo que obtengáis la paz interior gracias al arrepentimiento, al
perdón de Dios y a vuestro deseo de llevar en adelante una vida mejor. Espero
que, con la ayuda de vuestras familias, de vuestros amigos y de la Iglesia,
volváis a ocupar el lugar que os corresponde en la sociedad, donde os dedicaréis
a trabajar al servicio de vuestros hermanos, respetándolos a ellos y sus bienes.
Al encomendaros a la intercesión materna de la Virgen María,
junto con los obispos y los sacerdotes que están cerca de vosotros hoy, os
bendigo de todo corazón a vosotros, así como a todos los miembros de vuestras
familias.
París, 22 de agosto de 1997
JUAN PABLO II
© Copyright 1997 - Libreria
Editrice Vaticana
|