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DISCURSO DEL PAPA JUAN PABLO II A MÁS DE VEINTE
MIL NIÑOS DE ESCUELAS CATÓLICAS DE ROMA
Sábado 25 de octubre de 1997
Os saludo con afecto a todos vosotros, queridos
alumnos, padres, profesores y responsables de la escuela católica romana, que
habéis venido aquí en vísperas de vuestra cuarta jornada diocesana, que tiene
como tema La escuela católica,
recurso para todos, compromiso de todos. Dirijo un saludo particular al
monseñor vicegerente y a las autoridades que han querido participar en esta
importante manifestación.
La escuela católica representa una valiosa propuesta
de cultura y formación, enraizada sólidamente en la historia y en el entramado
vivo de Roma. A cuantos trabajan en ella con generosidad y entrega —profesores,
padres, religiosos y religiosas— va mi más profundo agradecimiento y mi
invitación a trabajar incesantemente para que esta institución brille por la
seriedad y la calidad de su proyecto educativo.
Exhorto a las familias y a las
parroquias a sostenerla con todos los medios a disposición, y a hacer que la
misión ciudadana sea ocasión para una colaboración cada vez más intensa
entre la escuela católica y la comunidad cristiana.
El hecho de que aún no se hayan
reconocido sus derechos en el plano jurídico y económico la perjudica
ciertamente, e impide que muchas familias la escojan para sus hijos. Por tanto,
espero que se apliquen pronto dichas disposiciones y que los responsables, en
todos los niveles, se interesen por este valioso servicio a la infancia y a la
juventud.
Vosotros, queridos muchachos y
muchachas que sois los principales protagonistas de la escuela católica y podéis
contar con una educación rica en valores humanos, culturales y espirituales,
poned vuestra preparación y vuestros dones al servicio del Evangelio,
convirtiéndoos en misioneros de Cristo entre vuestros coetáneos.
Os agradezco vuestra presencia y os
bendigo de corazón a todos.
© Copyright 1997 - Libreria
Editrice Vaticana
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