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PALABRAS DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A UNA DELEGACIÓN DE LA AUTORIDAD
PALESTINA*
Castelgandolfo Lunes 22 de septiembre de 1997
Distinguidos miembros de la Autoridad palestina:
Es para mí una particular alegría recibiros hoy y, a través de vosotros,
saludar a vuestras autoridades y a todo el pueblo palestino.
Pensar en este querido pueblo significa siempre, desgraciadamente, pensar en
una triste realidad: injusticia, violencia y miedo al futuro son aún el pan de
cada día de vuestros hermanos y hermanas.
La Santa Sede y el Papa nunca han dejado de hacer oír su voz, para que nadie
se olvide de las tragedias que han marcado vuestra historia y de vuestros
sufrimientos. Nadie puede desinteresarse del destino de tantos hermanos y
hermanas en la humanidad, cuyos derechos muy a menudo se desconocen e, incluso,
muchas veces se desprecian. La Santa Sede también se ha referido frecuentemente
a la seguridad del Estado de Israel, pues está profundamente convencida de que
la seguridad, la justicia y la paz van unidas.
Quisiera, una vez más, recordar a quienes viven en Oriente Medio y a aquellos
que en esa área tienen cualquier tipo de responsabilidad política, social o
religiosa que se ha puesto en marcha un proceso de paz, que ya se ha trazado el
camino de la reconciliación, que los pueblos han expresado su deseo de justicia,
y que enteras familias esperan un futuro de paz para sus hijos.
Más que la razón o los intereses políticos, es Dios mismo quien pide a toda
persona que tenga la valentía de la hermandad, del diálogo, de la perseverancia
y de la paz.
Imploro a Dios que bendiga a todos aquellos a quienes representáis y a
quienes viven en esa tierra que, para nosotros, sigue siendo la «Tierra Santa».
*L'Osservatore Romano. Edición semanal en lengua española n.39 p.1.
© Copyright 1997 - Libreria
Editrice Vaticana
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