Queridos amigos:
Me complace dar la bienvenida a los miembros del Comité
internacional católico-judío de coordinación, reunidos en Roma con ocasión
de vuestro decimosexto encuentro. Vuestro Comité ha contribuido en gran medida a
mejorar las relaciones entre nuestras dos comunidades, fomentando la reflexión
teológica y el diálogo sobre significativas cuestiones religiosas y sociales. La
Declaración conjunta publicada como fruto de vuestra última asamblea mostró
importantes convergencias en la comprensión católica y judía de la familia,
fundamento de la sociedad. Habéis estudiado la visión bíblica de la creación de
Dios, con sus consecuencias para el reconocimiento de la dignidad de la persona
humana y de nuestra responsabilidad con respecto al medio ambiente.
El progreso que ya habéis logrado pone de manifiesto que gracias
a la continuación del diálogo entre judíos y cató- licos se han cumplido con
creces las expectativas. Pero vuestra obra es también un gran signo de esperanza
para un mundo marcado por conflictos y divisiones, fomentados muy a menudo en
nombre de intereses económicos o políticos. Un compromiso de auténtico diálogo, enraizado en un amor sincero a la verdad y en una apertura a todos los
miembros de la familia humana, sigue siendo el camino primero e indispensable
hacia la reconciliación y la paz, que el mundo necesita. Cuando los
creyentes miran los acontecimientos con la convicción de que todas las cosas
están gobernadas en última instancia por la divina Providencia, seguramente se
acercan más a esa armonía bendita que el salmista compara con el ungüento fino
derramado sobre la cabeza de Aarón, o con el rocío que desciende de las alturas
de Sión (cf. Sal 133, 2-3).
Queridos amigos, que vuestro actual encuentro descubra caminos
cada vez más efectivos para dar a conocer y hacer apreciar tanto a católicos
como a judíos el significativo progreso en la comprensión mutua y en la
cooperación que ha tenido lugar entre nuestras dos comunidades. Sobre vosotros y
vuestra importante obra invoco cordialmente abundantes bendiciones divinas.