 |
DISCURSO DEL SANTO PADRE AL PERSONAL
DEL HOSPITAL PEDRIÁTRICO "BAMBINO GESÙ" DE ROMA
Lunes
13 de diciembre
Amadísimos hermanos y hermanas:
1. Me alegra daros mi cordial bienvenida a cada uno. Os agradezco de corazón
esta visita, que habéis querido hacerme con ocasión de las celebraciones del
130° aniversario de la fundación del hospital "Bambino Gesù".
Vuestra presencia testimonia la tradición de atención y apoyo que une al
actual Sucesor del apóstol Pedro, como en el pasado a sus venerados
predecesores, con esta benemérita institución, sobre todo desde 1924, año
en que la noble familia romana Salviati quiso donarlo a la Santa Sede.
Saludo, en particular, al profesor Adriano Bompiani, director del hospital, y le
agradezco las amables palabras que ha querido dirigirme en vuestro nombre.
Saludo a los ilustres miembros del consejo de administración. Asimismo, dirijo
mi afectuoso saludo a los médicos, al personal y a las Hijas de la Caridad,
manifestándoles mi estima cordial y mi aprecio por el empeño con que se
prodigan al servicio de los niños enfermos.
2. El 130° aniversario del hospital "Bambino Gesù", celebrado
en el umbral del año 2000 con importantes manifestaciones científicas
nacionales e internacionales, constituye una magnífica ocasión para subrayar
la importancia que esta institución ha adquirido en el ámbito de la pediatría
moderna. Este acontecimiento también pone de relieve el espíritu de dedicación
amorosa a los niños enfermos, que ha caracterizado siempre la larga historia de
vuestro centro sanitario. Inaugurado poco antes de la desaparición del Estado
pontificio, gracias a la clarividente iniciativa de la familia Salviati, ha
atravesado los difíciles años del último tramo del siglo XIX y todo el siglo
XX, permaneciendo siempre fiel a su misión. En esta línea, ha desarrollado
progresivamente las competencias científicas y la dimensión socio-caritativa,
gracias al compromiso constante e iluminado del personal médico y religioso, y
a la participación de un número creciente de personas buenas y de
instituciones públicas y privadas.
Teniendo en cuenta los humildes orígenes de vuestra historia en el barrio Régola,
sorprende constatar su desarrollo sucesivo, gracias al cual, con el traslado a
la sede del Janículo, la donación a la Santa Sede y la nueva configuración
jurídica y estructural, el hospital "Bambino Gesù" se ha convertido
en una de las instituciones europeas más importantes en su campo.
3. En la sociedad actual se presta cada vez mayor atención al mundo de la
infancia y se consolida la conciencia del respeto debido a su inalienable
derecho a la vida, a la familia, a la salud, a la instrucción y a la educación
religiosa y civil, así como a la rigurosa defensa de su inocencia. A pesar de
eso, a menudo los niños sufren aún graves vejaciones y violencias,
especialmente en las regiones más pobres del mundo y en los países
afectados por la guerra y el hambre. Están amenazados por el egoísmo y búsqueda
de bienestar material, que a veces domina a los padres, dejando de cumplir su
deber de una presencia educativa, la cual se expresa mediante
una diligente cercanía a sus hijos y la escucha de los problemas relacionados
con su crecimiento e inserción en la sociedad.
La Iglesia sigue proclamando en todas partes la centralidad del niño, objeto de
particular amor por parte de Jesús, que en él ve el modelo de
quienes están llamados a acoger el reino de Dios (cf. Mc 10, 14).
Las frecuentes intervenciones del Magisterio y las innumerables instituciones
educativas y sanitarias católicas presentes en todo el mundo testimonian este
cuidado especial, sobre todo donde la vida y el futuro de la infancia están más
amenazados.
El hospital "Bambino Gesù" se inserta en este marco, llevando a cabo
una valiosa obra en favor de los niños enfermos, con su servicio diario en las
tres sedes -Roma, Palidoro y Santa Marinella-, así como con sus misiones
humanitarias en algunos países del tercer mundo y de Europa oriental, y con la
importante contribución que sus ilustres clínicos dan a la investigación
científica. De este modo, va acreditándose cada vez más como expresión
concreta y significativa del amor de la Iglesia a la infancia.
4. Amadísimos hermanos y hermanas, a la vez que doy gracias al Señor por
la laudable y benemérita labor desarrollada ya desde sus comienzos por el
hospital "Bambino Gesù", deseo manifestar también mi satisfacción
por el generoso y continuo esfuerzo realizado por los agentes sanitarios en
favor de los niños enfermos y de sus familias. Os animo a todos a proseguir con
constante dedicación este servicio tan valioso y necesario.
Os expreso mis mejores deseos de que vuestro competente trabajo contribuya a
lograr objetivos cada vez más prometedores en el ámbito de la medicina y la
cirugía infantiles. Pido en mi oración para que vuestra generosidad sepa
testimoniar constantemente la ternura del Dios de la vida y dar esperanza a
cuantos deben afrontar el misterio del dolor inocente.
Encomiendo estos deseos a la Virgen María, a la que el pueblo cristiano invoca
como "Salud de los enfermos" y el evangelista san Lucas presenta en
actitud solícita hacia la vida naciente. Con estos sentimientos, imparto de
corazón al consejo de administración, a los ilustres clínicos, al personal, a
los amigos del hospital "Bambino Gesù" y, de modo especial, a los niños
internados y a sus familias, una especial bendición apostólica.
|