PALABRAS
DEL SANTO PADRE A LOS SEMINARISTAS DE CLEVELAND
1
de marzo de 1999
Queridos hermanos en Cristo:
Me complace dar la bienvenida al grupo de peregrinos
del Seminario de Santa María, de Cleveland, con ocasión del 150°
aniversario de su fundación. Habéis venido a Roma para visitar los lugares
santificados por los apóstoles Pedro y Pablo y por los mártires y santos de
todas las épocas que aquí dieron testimonio del evangelio de Jesucristo.
Espero que la oración y la meditación que acompañan
vuestra peregrinación os acerquen cada vez más al Señor y fortalezcan vuestro
deseo de ser dignos sacerdotes y servidores generosos de los misterios de
salvación encomendados a su Iglesia. Ojalá que este encuentro con el Sucesor
de Pedro os ayude a apreciar aún más la universalidad de la Iglesia y su
unidad católica. Con afecto encomiendo a toda la comunidad del Seminario de
Santa María a la intercesión amorosa de la santísima Madre de Dios, y le
imparto cordialmente mi bendición apostólica como prenda de alegría y paz en
Jesucristo, su Hijo.
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