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PALABRAS DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II AL
FINAL DEL REZO DEL ROSARIO CON LOS UNIVERSITARIOS ROMANOS
Sábado
1 de abril
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Amadísimos hermanos y hermanas:
Os saludo con gran afecto a todos vosotros, que habéis participado en esta
sugestiva celebración y en el rezo del santo rosario, en este primer sábado
de abril. Os agradezco vuestra presencia. Nuestra oración ha tenido como
tema: "Cristo, Redentor del hombre". Se trata de un tema
importante, que orienta la reflexión sobre el argumento programado para los
próximos encuentros de los jóvenes universitarios, previstos durante este Año
jubilar.
1. Gracias, queridos universitarios de Roma, por haber organizado este
encuentro. Os dirijo un cordial saludo a cada uno de vosotros, a vuestros
asistentes espirituales y, en primer lugar, a monseñor Rino Fisichella,
obispo auxiliar de nuestra diócesis. Ya es tradición encontrarnos durante el
tiempo cuaresmal para rezar el santo rosario, como preparación para la
Jornada mundial de la juventud. Desde ahora os invito a participar en gran número
en ese acontecimiento y a acoger con generosidad a vuestros amigos, que llegarán
de todas partes del mundo. Pero esta tarde es una ocasión especial, porque se
sitúa en el marco del Año jubilar y porque, gracias a los medios modernos de
comunicación, participan vuestros jóvenes compañeros de todos los
continentes. A ellos, con gran cordialidad, quiero enviarles mi saludo
paternal.
2. Os dirijo mi cordial saludo a vosotros, alumnos del Colegio americano,
reunidos en la basílica de la Inmaculada Concepción, en Washington. En
particular, expreso mi gratitud al cardenal Hickey, arzobispo de Washington,
que está ahí con vosotros.
Queridos alumnos, gracias por participar en esta oración. Seguid dando
testimonio de vuestra fe en Cristo tanto en la vida de vuestro colegio como en
vuestras actividades diarias. Defended y promoved el respeto a la dignidad de
todo ser humano. La Iglesia y la sociedad necesitan ese tipo de apóstoles en
este tiempo de extraordinarias transformaciones en los campos de la tecnología
de la información y la biomedicina.
3. Os saludo a todos vosotros, jóvenes de diferentes universidades de
Filipinas, reunidos en la capilla de la Universidad de Santo Tomás, en
Manila. Queridos estudiantes universitarios, me alegra mucho que participéis
en este encuentro. Saludo a mons. Yalung y a mons. Tirona, que presiden
vuestra celebración.
Recuerdo con profunda emoción la Jornada mundial de la juventud de 1995.
Conservo aún en mi corazón el recuerdo de vuestra alegría y de vuestra
fidelidad al Evangelio. Con gran afecto el Papa está cerca de vosotros, y
confía en vuestros esfuerzos evangelizadores, especialmente entre vuestros
coetáneos y en el mundo de la cultura. Espero veros en Roma con ocasión de
los encuentros jubilares dedicados a los jóvenes.
4. Mi pensamiento va ahora al santuario de Fátima, para saludaros a
vosotros, universitarios de Portugal, que os habéis congregado allí
provenientes de toda la nación. Os guía mons. Tomás da Silva Nunes,
secretario de la Conferencia episcopal portuguesa, a quien envío un saludo
fraterno.
Queridos universitarios de Portugal, es importante promover entre vosotros
momentos de encuentro, para discernir los caminos más idóneos que lleven a
una presencia cualificada de la Iglesia en la universidad. Ante vosotros,
queridos jóvenes, se presentan muchos desafíos, pero también grandes
oportunidades. Sed valientes y fieles al Evangelio. Que nuestra Señora de Fátima,
a quien tendré la alegría de visitar, si Dios quiere, el próximo mes de
mayo, os ayude a ser, a su imagen, discípulos y testigos de Jesucristo.
Os espero en Roma. Venid a participar en los encuentros jubilares previstos
tanto para los jóvenes como para la universidad.
5. De Portugal voy ahora, con mi pensamiento y mi corazón, a Brasil,
para saludaros a vosotros, universitarios reunidos en el santuario de Nuestra
Señora de la Concepción Aparecida, en la vigilia de oración presidida por
el cardenal Aloísio Lorscheider, al que saludo también con un abrazo
fraterno.
Queridos universitarios brasileños, quiero agradeceros vuestra participación
tan numerosa. Tengo mucha confianza en vuestra presencia generosa y creativa
en la vida de la Iglesia y de la universidad. En este Año jubilar esforzaos
por proclamar, con renovado ardor, a Cristo Redentor, centro y raíz de toda
verdadera cultura. De este modo, contribuiréis también al crecimiento de la
sociedad.
Os espero en Roma, para celebrar juntos el amor de Dios que renueva todas las
cosas e indica el camino a los hombres.
6. Os saludo también con afecto a vosotros, queridos universitarios,
reunidos en el santuario de Jasna Góra, en Czestochowa. Saludo, en
particular, a monseñor Stanislaw Novak y a monseñor Henryk Tomasik, que han
guiado vuestra oración.
Os agradezco vuestra presencia y vuestro compromiso de animación de la
pastoral universitaria. El encuentro de hoy prepara la tradicional peregrinación
de los universitarios de Polonia a la Virgen de Jasna Góra. Os deseo que, en
este Año jubilar, vuestra peregrinación esté animada por un renovado y
creativo impulso misionero en todas las universidades. Ojalá que el tema del
jubileo: "La universidad para un nuevo humanismo", que os confío
esta tarde, sea motivo de estímulo y orientación en la preparación de
vuestras comunidades universitarias para el jubileo y los encuentros de los jóvenes
presentes en Roma. Os pido que encomendéis a María el camino de la pastoral
universitaria en Polonia y en toda la Iglesia. ¡Alabado sea Jesucristo!
7. Y ahora me dirijo de nuevo a vosotros, aquí presentes en la plaza de
San Pedro. Antes de concluir, deseo saludar a los participantes en la
peregrinación de los Caballeros de Colón y, en especial, a monseñor Thomas
Darly, obispo de Brooklyn y capellán de la Orden. Os agradezco vuestra
participación y vuestro compromiso al servicio del Evangelio. Seguid
sosteniendo con generosidad la acción de la Iglesia en la universidad, en las
formas más idóneas para que la cultura contemporánea esté animada por la
luz del Evangelio.
Invocando la celestial protección de la Virgen santísima sobre vosotros,
sobre los presentes en esta plaza, así como sobre cuantos están unidos a
nosotros mediante la televisión y la radio, os imparto a todos con afecto mi
bendición apostólica.
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