 |
DISCURSO DEL PAPA JUAN PABLO II A LA
UNIÓN INTERNACIONAL DE INSTITUTOS DE ARQUEOLOGÍA, HISTORIA E HISTORIA DEL
ARTE EN ROMA
Viernes 26 de mayo de 2000
Señoras y señores:
1. Me alegra acogeros a vosotros, miembros de la Unión internacional de
institutos de arqueología, historia e historia del arte en Roma. Saludo en
particular a vuestro presidente, profesor Krysztof Zaboklicki.
Los fundadores de vuestra unión internacional le asignaron la misión de servir
a la historia y al arte, valorando los numerosos testimonios que posee Roma de
la civilización occidental, de la cultura cristiana y de la vida de la Iglesia.
Es un patrimonio valioso, que se ha formado a lo largo de los siglos pasados.
Atentos a la conservación, al estudio y a la transmisión de esta herencia
legada por los pueblos, sois como los administradores de un tesoro inestimable
del que es necesario sacar sin cesar, como el escriba del Evangelio, cosas
nuevas y viejas, realizando tareas laboriosas y calladas.
No habéis dudado en poner a disposición de los investigadores y de los
estudiantes un banco de datos bibliográficos, constituido bajo la dirección de
la Unión romana de bibliotecas científicas, en colaboración con la
Biblioteca apostólica vaticana. Me alegro por este notable instrumento de
trabajo, así como por las becas que ofrecéis a jóvenes investigadores y por
la cooperación internacional que desarrolláis. Todo ello crea vínculos que
superan las fronteras, las culturas y las generaciones; asimismo, es un vehículo
de evangelización y paz. La Iglesia reconoce el papel insustituible de los
bienes culturales en la promoción de un auténtico humanismo y de una paz
duradera entre las naciones. "Mediante la universalidad de la
cultura, los pueblos, en vez de competir y oponerse entre sí, se sienten
inclinados a complementarse mutuamente, aportando cada uno sus dones y beneficiándose
de los dones de todos los demás" (Pío XII, Discurso al Comité
internacional para la unidad y la universalidad de la cultura, 14 de
noviembre de 1951). Os exhorto, por tanto, a ser protagonistas incansables de
una solidaridad internacional que invite a creer que la fraternidad humana es
posible en una misma búsqueda de la verdad y de la bondad.
2. La difusión de la cultura artística e histórica en todos los sectores
de la sociedad proporciona a los hombres de nuestro tiempo los medios para
recuperar sus raíces y hallar en ellas los elementos culturales y espirituales
para edificar su vida personal y comunitaria. El apóstol san Pablo, en el areópago
de Atenas, ¿no hizo descubrir a sus oyentes que el arte manifiesta una
búsqueda espiritual que impulsa al hombre más allá de la realidad material?
(cf. Hch 17, 19-31). Todos los hombres y todas las sociedades tienen
necesidad de una cultura que se abra a un sano itinerario antropológico, a la
vida moral y espiritual. En efecto, como dijo oportunamente el teólogo Hans Urs
von Balthasar, existe una relación entre la estética y la ética (cf. La
gloria y la cruz, Introducción). El arte invita a desarrollar la belleza de
la existencia, viviendo plenamente sus exigencias morales, y a buscar
incansablemente la verdad.
3. En su dimensión de gratuidad, el arte permite pensar que no se puede
reducir al hombre y a la sociedad a la eficacia a toda costa. Los bienes
culturales tienen precisamente esta función de abrir al hombre al sentido del
misterio y a la revelación de lo absoluto, puesto que encierran un mensaje. Por
su parte, el arte religioso anuncia con su mesaje lo divino y dispone el alma a
la contemplación de los misterios cristianos, ayudando a comprender mediante la
expresión simbólica lo que las palabras manifiestan con mucha dificultad, e
invitando a la oración trinitaria y al culto de los santos.
Os agradezco toda la obra realizada por vuestra unión internacional y, encomendándoos
a la intercesión de la Theotocos, cuyo misterio ha inspirado a numerosos
artistas, os imparto de todo corazón, como prenda de mi estima, una particular
bendición apostólica, que extiendo de buen grado a vuestras familias y a todos
los miembros de vuestras diferentes instituciones.
|