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PALABRAS DEL SANTO PADRE A LOS
PARTICIPANTES EN LA XX EDICIÓN DEL MARATÓN DE PRIMAVERA
Sábado
27 de mayo de 2000
Un cordial saludo a todos vosotros, queridos promotores, organizadores y
participantes en el "Maratón de primavera", que se corre en el ámbito
de la fiesta de la escuela católica. Vuestra significativa manifestación ha
llegado ya a su vigésima edición. Y este año se trata de una edición
extraordinaria: es el Maratón de primavera del jubileo. Esta feliz
coincidencia ha impulsado al Comité organizador a invitar no sólo a las
escuelas católicas del Lacio, sino también a las estatales, para ofrecer a
todos un momento de fiesta, que subraye los valores de la alegría y de la
fraternidad.
Al recorrer las calles de Roma, lleváis un mensaje de esperanza:
testimoniáis que es posible construir un futuro de paz y justicia, evitando
cualquier forma de explotación y opresión. La escuela, en todos sus
componentes, debe ser lugar de formación para afrontar los desafíos que se
presentan en nuestro tiempo. Los años que pasaréis en las aulas escolares
constituyen para vosotros, queridos alumnos, una magnífica oportunidad
cultural, que debéis valorar plenamente. Y para vosotros, queridos
profesores, son una ocasión de transmitir no sólo nociones y datos científicos,
sino también de comunicar una auténtica experiencia de vida. Para vosotras,
queridas familias, son años de importante acompañamiento de vuestros hijos,
a fin de que, mediante el diálogo y la colaboración constante entre vosotras
y la escuela, aprendan a construir su futuro sobre los valores humanos y
cristianos fundamentales de la existencia.
Deseándoos a todos una feliz jornada de fiesta y amistad, doy inicio
oficialmente a vuestro maratón, e, implorando sobre vosotros y sobre todas
las escuelas católicas la protección materna de María, os bendigo de corazón.
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