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MENSAJE DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
EN EL 80° ANIVERSARIO DEL INSTITUTO TONIOLO

 

Al honorable Emilio Colombo
presidente del instituto Giuseppe Toniolo


Con ocasión del 80° aniversario de la fundación del instituto Toniolo, deseo enviarle a usted y a todos los miembros mi saludo y mi felicitación. Con íntima participación me uno a vuestra acción común de gracias al Señor por la fecunda obra realizada en favor de la presencia de los católicos italianos en el mundo de la cultura y de la investigación científica. En efecto, a la acción profética y tenaz de esta benemérita institución, querida por el padre Agostino Gemelli y por monseñor Francesco Ogiati, y aprobada por el Papa Benedicto XV, se deben la erección canónica de la Universidad católica del Sagrado Corazón y  su  reconocimiento jurídico estatal.

Mis venerados predecesores manifestaron siempre profunda estima por el instituto Toniolo, cuya tarea consiste en garantizar que la universidad de los católicos italianos permanezca siempre fiel a la doble finalidad que señalan sus estatutos:  la investigación científica iluminada por la fe y la preparación de profesionales cristianos cualificados, que trabajen en plena sintonía con el Magisterio de la Iglesia y respetando la legítima pluralidad de opiniones en el ámbito científico. Los Sumos Pontífices han mostrado un aprecio constante por la dedicación con la que el instituto ha tratado de favorecer siempre en la comunidad académica el espíritu de colaboración y servicio, necesario para una fructuosa actividad científica y para responder mejor a las expectativas de los pastores y los católicos italianos.

Al expresar mi profundo aprecio por el compromiso coherente con el que el instituto Toniolo, incluso en momentos de particular dificultad, ha sabido mantener inalterados los principios inspiradores de la Universidad católica del Sagrado Corazón, sirviendo eficazmente a la causa de la cultura y del Evangelio en el mundo académico italiano, espero que, con fidelidad a su gran tradición, responda a los desafíos del nuevo milenio, conjugando adhesión plena al Magisterio de la Iglesia, rigor científico e iniciativa clarividente.

Con estos sentimientos, a la vez que pido al Corazón de Cristo copiosos dones jubilares de gracia y santidad para usted, señor presidente, y para los miembros del "Toniolo", os encomiendo a todos a la protección materna de María, Sede de la sabiduría, enviándoos a cada uno una especial bendición apostólica.

Vaticano, 24 de junio de 2000

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