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DISCURSO
DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LOS RELIGIOSOS CAPITULARES DE LA CONGREGACIÓN DE
SIERVOS DE LA CARIDAD (GUANELIANOS)
sábado 29 de enero
Amadísimos religiosos guanelianos; hermanos y hermanas en el Señor:
1. Os dirijo mi cordial saludo a todos vosotros, que durante estos días
estáis celebrando el capítulo general de la congregación de los Siervos de la
Caridad. Saludo y felicito en particular a don Nino Minetti, a quien habéis
confirmado en el cargo de superior general. La felicitación se extiende a don
Protógenes José Luft, presente en este encuentro capitular, a quien en estos días
he nombrado obispo coadjutor de Barra do Garças, en Brasil. Que los asista el
Señor en sus respectivas tareas, para que correspondan a los designios que él
tiene para la congregación y para su Iglesia al comienzo de un nuevo milenio.
Mi saludo también quiere llegar, por medio de vosotros, aquí presentes, a
todos los miembros de la Obra de don Guanella esparcidos por Europa, África,
Asia y América.
Durante los trabajos capitulares, habéis reflexionado y orado sobre un tema
estimulante, que habéis formulado así: "Identidad carismática y
testimonio profético de los Siervos de la Caridad en la Iglesia y en el mundo
del tercer milenio cristiano". En efecto, se trata de una ocasión muy
oportuna para redescubrir la riqueza y la vitalidad del carisma que
el Señor confió a vuestro fundador, el beato Luis Guanella, en el
mundo actual.
2. La vuelta a las fuentes genuinas de la espiritualidad y del testimonio
evangélico de la congregación os ayudará a realizar un profundo
discernimiento para descubrir la voluntad de Dios y las inspiraciones del Espíritu
en este paso histórico al tercer milenio cristiano. Este compromiso ha de
alimentar en cada uno un renovado impulso para convertirse en epifanía
creíble del amor y de la ternura de Dios ante las expectativas de los pobres y
las necesidades de las personas que viven marginadas de la sociedad.
El testimonio de la caridad es la gran profecía de los tiempos actuales. En
este jubileo del año 2000, en el que la "Puerta santa" es simbólicamente
más amplia para manifestar la grandeza del amor misericordioso de Dios, también
debe ensancharse en toda la Iglesia la tienda de la caridad,
para acoger a la multitud de pobres presentes en la sociedad actual.
Éste es el primer desafío que se presenta a la familia religiosa guaneliana.
Sé que tenéis el deseo de extender vuestra presencia y vuestro testimonio de
caridad también a naciones de África y del Extremo Oriente, a través de
itinerarios concretos de apoyo a personas que se encuentran en dificultades o
están marginadas. Os animo a proseguir por este camino, aprovechando vuestra
experiencia pedagógica y poniendo a disposición de todas las personas
necesitadas vuestros recursos espirituales y vuestra competencia.
3. Sin embargo, este compromiso fundamental, encaminado sobre todo a
responder a las necesidades inmediatas y concretas de los pobres, debe ir acompañado
por un anuncio profético que llegue a cambiar las estructuras mismas de la
sociedad, que son causa de numerosas injusticias y opresiones contra los
sectores más débiles. Éste es el segundo desafío, el más difícil, para
cuantos han elegido seguir a Cristo, buen Samaritano, que se inclina sobre las
heridas físicas y espirituales del hombre. Se trata de influir, con la fuerza
del Evangelio, en los procesos culturales y sociales, para que el corazón del
hombre sea capaz de cambiar sus criterios de juicio y los modelos de vida que
están en contraste con los designios de Dios.
Frente a desafíos tan arduos, el luminoso ejemplo del beato Luis Guanella os
debe llevar a elegir como criterio fundamental de vuestro ser y de vuestro obrar
el mandamiento del amor, traducido en opciones concretas de servicio y promoción
de los más pobres. Esto os llevará a estar presentes en las fronteras de la
caridad, con plena confianza en la Providencia.
Como en el pasado, vuestra familia religiosa puede contar con la aportación
eficaz de numerosos colaboradores y colaboradoras laicos. Ellos, atraídos por
el carisma guaneliano, comparten generosamente vuestra misión de "buenos
samaritanos" junto a los marginados, viviendo así la fundamental vocación
evangélica a la caridad.
En este sentido, es muy significativa la presencia de una representación de las
religiosas guanelianas y de un grupo de laicos en la asamblea capitular. Os
ayudará a profundizar la unidad y consolidar la colaboración entre los hijos
espirituales de don Guanella, para hacer más eficaz el testimonio de caridad y
el compromiso en favor de un mundo más justo y fraterno.
4. Con el espíritu de vuestro beato fundador, en un mundo afectado muy a
menudo por tensiones e individualismos, sed cada vez más signos visibles de diálogo
y comunión fraterna, y testigos creíbles de reconciliación y paz.
Sobre todo, redescubrid diariamente las profundas raíces espirituales de la
vida comunitaria y del servicio de caridad, para seguir viendo en el hermano,
especialmente si está solo o se encuentra en dificultades, un auténtico don de
la Providencia. Que tanto en vuestra actividad diaria como en vuestras
relaciones recíprocas esté siempre vivo el ideal de la unidad, indicado por
Jesús en el "testamento" que dejó a sus discípulos en la última
cena: Padre, que ellos también sean uno, para que el mundo crea (cf. Jn
17, 21).
Deseándoos que las indicaciones dadas por el capítulo general, que estáis
celebrando en el marco del gran jubileo del año 2000, proporcionen a vuestro
instituto mayor impulso y vitalidad en su compromiso espiritual, en su vida de
fraternidad y en su servicio a los pobres y a los marginados, invoco la protección
celestial de la Virgen y del beato Luis Guanella, y os bendigo de corazón a
vosotros y a todas las comunidades guanelianas esparcidas por el mundo.
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