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DISCURSO DEL PAPA JUAN PABLO II A DIVERSOS
GRUPOS DE PEREGRINOS CON OCASIÓN DEL JUBILEO
Sábado 30 de septiembre de 2000
Amadísimos hermanos y hermanas:
1. Habéis venido a Roma para celebrar el Año santo y profundizar
vuestra adhesión al Evangelio, reafirmando vuestra cercanía
espiritual al Sucesor de Pedro. Os doy mi más cordial bienvenida.
Al provenir de varias diócesis, parroquias, asociaciones y grupos, manifestáis
hoy la profunda sintonía de mente y de corazón que une al pueblo de Dios en
torno al Redentor del hombre. Espero que, durante esta peregrinación a las
santas memorias de la Iglesia de Roma, cada uno consolide su fe y haga una
profunda experiencia de gracia y misericordia.
2. Mi saludo afectuoso se dirige en primer lugar a los fieles de la
archidiócesis de Perugia-Città della Pieve, guiados por su pastor, monseñor
Giuseppe Chiaretti. Queridos hermanos, entre vosotros hay numerosas personas
comprometidas directamente en el trabajo pastoral parroquial. Al manifestaros
mi aprecio por vuestra generosa actividad en colaboración con los sacerdotes,
espero que la disponibilidad que mostrasteis durante el reciente Congreso
eucarístico diocesano, así como con ocasión de la visita pastoral y de las
"misiones populares", prosiga también en el futuro, para asegurar
un servicio siempre eficiente a vuestras respectivas comunidades.
En virtud de vuestra consagración bautismal, estáis llamados a ser
corresponsables del anuncio del Evangelio, bajo la guía de vuestros pastores.
Por tanto, os invito a llevar a cabo una constante formación espiritual e
intelectual para que, a través de vosotros, el amor de la Iglesia, reflejo
del amor de Dios, llegue más fácilmente a todo hombre y a toda mujer.
3. A vosotros, queridos peregrinos de la diócesis de
Sora-Aquino-Pontecorvo, encabezados por vuestro obispo, monseñor Luca
Brandolini, va ahora mi saludo cordial. Esta peregrinación concluye, en
cierto modo, la visita pastoral que vuestra Iglesia ha realizado como camino
de preparación para el acontecimiento del gran jubileo.
Unidos con espíritu de comunión eclesial, reafirmáis hoy vuestro compromiso
de ensanchar los espacios del amor fraterno en todos los niveles, para evitar
un individualismo que podría frenar el impulso evangelizador de toda la
comunidad. Fieles a Cristo y al hombre, esforzaos por crecer, enraizándoos en
la escucha de la palabra de Dios y en la oración personal y comunitaria. Así,
en las fuentes mismas de la espiritualidad podréis encontrar energía y luz
para caminar con vigor hacia una unión más madura con Cristo.
4. Saludo asimismo a los fieles de la diócesis de Nola que, junto
con monseñor Beniamino Depalma, su actual pastor, y con monseñor Umberto
Tramma, su obispo emérito, han venido para cruzar la Puerta santa.
Venís de lugares marcados por el testimonio de san Paulino, inspirado cantor
de Cristo y gran santo de la caridad. Sé que estáis redescubriendo sus
escritos, en los que dejó indicaciones espirituales y pastorales que siguen
siendo de gran actualidad. Aprovechadlas para la renovación de vuestra vida
personal y comunitaria.
Vuestra tierra, como otras de Campania, tiene que afrontar grandes desafíos
sociales: desde la escasez de puestos de trabajo hasta el deterioro del
medio ambiente. La comunidad cristiana está llamada a dar su contribución
específica a la solución de esos problemas, procurando realizar un anuncio
renovado del Evangelio, una viva experiencia de comunión y un testimonio
concreto de caridad. Animo a los numerosos agentes a que sigan acompañando
con generosidad a los más débiles y a los que más sufren. Sed una comunidad
rica en participación y en acogida recíproca, y trabajad con concordia, para
que resplandezcan en vosotros los dones de Dios.
5. Me dirijo ahora a vosotros, peregrinos de Nocera Inferiore, que
habéis venido con vuestro obispo, monseñor Gioacchino Illiano. Os saludo con
afecto. Ojalá que el jubileo que habéis venido a celebrar os confirme en el
propósito de proseguir con determinación por el camino de la nueva
evangelización, que habéis emprendido desde hace algunos años.
Como ya tuve oportunidad de recordaros con ocasión de mi visita a vuestra diócesis
en 1990, realizad "un anuncio misionero que renueve profundamente la
piedad popular; una catequesis que responda de forma adecuada a los desafíos
de la cultura hoy dominante; una liturgia que no esté alejada de la vida; una
presencia pastoral que alcance a todos los sectores de la sociedad; y un
compromiso concreto y eficaz en favor de la promoción humana".
6. Deseo saludar también con afecto a los fieles de la diócesis de
Acerra, acompañados por monseñor Giovanni Rinaldi.
Queridos hermanos, os invito a perseverar en la oración, para que Cristo
visite profundamente vuestra Iglesia. Que con la ayuda de la gracia divina
aumente vuestra comunión fraterna, vuestra corresponsabilidad en la obra
evangelizadora y vuestro testimonio cristiano ante los problemas sociales de
vuestro territorio. Sed generosos poniendo los carismas que habéis recibido a
disposición de la comunidad cristiana, y pedid al "Dueño de la
mies" que envíe numerosas y generosas vocaciones sacerdotales y
religiosas.
7. Doy una cordial bienvenida a los peregrinos de lengua inglesa, y a los
grupos parroquiales y asociaciones que están realizando su peregrinación
jubilar a Roma. En particular, saludo a los grupos de las archidiócesis de
Newark y Kansas City, y a los miembros de la peregrinación ítalo-australiana.
El mes de octubre, que comienza mañana, es tradicionalmente el mes del santo
rosario, una de las mejores y más eficaces plegarias cristianas,
especialmente cuando se reza en familia. Deseo recomendaros este medio para
honrar a María e implorar su intercesión. Que Dios os bendiga abundantemente
a todos, y que su paz esté con vosotros y con vuestros seres queridos.
8. A vosotros, queridos hermanos y hermanas de lengua portuguesa, y de
modo especial al grupo "Inmaculada Concepción" de Río de Janeiro,
os deseo que vuestra peregrinación a la tumba de san Pedro deje en el corazón
de cada uno signos eficaces de justicia y de caridad. A lo largo del
itinerario jubilar tenéis la oportunidad de recurrir al sacramento de la
penitencia y la reconciliación; de alimentaros en la mesa de la Eucaristía;
y de visitar la memoria de los Apóstoles. Que sean momentos de intensa comunión
con Dios. Así, volveréis a Brasil fortalecidos en la fe y decididos a hacer
obras de bien y de caridad en vuestro estado de vida y según el compromiso al
que Dios os llama.
9. Por último, mi saludo se dirige a los grupos de fieles provenientes
de diferentes parroquias italianas; a la sección catanesa de la Unión
italiana de ciegos; a los dirigentes y empleados de la empresa
"Carsten's" de Sant'Agata Irpina de Solofra; a los auxiliares del
Palacio senatorial del Capitolio; al Centro de solidaridad de Arezzo y a la
sociedad hospitalaria de la Anunciación de Tarento. Que Cristo, la Puerta
santa que nos introduce en el Padre, sea siempre el centro de vuestra vida,
para que seáis testigos convencidos y gozosos de su misericordia.
Con estos deseos, invoco sobre vosotros la intercesión de María, Madre de la
Iglesia, y os imparto a todos de corazón la bendición apostólica.
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