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AUDIENCIA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A
LOS PROFESORES Y ALUMNOS DEL INSTITUTO ECUMÉNICO DE BOSSEY
Jueves 16 de noviembre de 2000
Queridos amigos en Cristo:
Me alegra especialmente encontrarme con vosotros durante vuestra visita a Roma;
doy las gracias al Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los
cristianos por la organización de vuestro programa, que quiere ayudaros a
comprender más profundamente a la Iglesia católica.
En este año del gran jubileo, venís de muchos países como peregrinos a esta
ciudad donde san Pedro sufrió el martirio al final de su itinerario como discípulo
y apóstol de Cristo. Del mismo modo, san Pablo predicó aquí el Evangelio, no
sólo con palabras sino también con el supremo testimonio de Cristo, que dio
con su muerte. Venís, pues, a un lugar venerado no sólo por su historia y su
arte, sino también por la herencia de la sangre de los mártires que se ha
convertido en una semilla muy fecunda de vida cristiana en todo el mundo.
Durante los últimos meses los profesores de vuestro instituto han contribuido a
prepararos a vosotros, estudiantes, para que os dispongáis mejor a servir a la
causa de la unidad de los cristianos en vuestros respectivos países. En esta
importante tarea, encontraréis en la Iglesia católica un interlocutor digno de
confianza. Debemos proseguir nuestro compromiso común de trabajar por la unidad
plena y visible de todos los seguidores de Cristo.
Pido al Señor que conservéis en vuestro corazón y en vuestra mente el
recuerdo de vuestra visita como una promesa segura del futuro al que Cristo
mismo nos llama. Dios, que es amor (cf. 1 Jn 4, 8), os bendiga
abundantemente, ahora y en el porvenir, en Jesucristo, "el mismo ayer, hoy
y siempre" (Hb 13, 8).
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