|
DISCURSO DEL SANTO
PADRE JUAN PABLO II A UNA DELEGACIÓN DE LA REPÚBLICA ESLOVACA*
Lunes
18 de diciembre de 2000
.
Ilustres señores; amables señoras:
Acabamos de realizar el intercambio de instrumentos de ratificación del
Acuerdo-base entre la Santa Sede y la República Eslovaca. Le doy mi cordial
bienvenida a usted, señor presidente, a los ilustres miembros de la delegación
oficial y al embajador de la República Eslovaca ante la Santa Sede. Lo saludo
también a usted, señor cardenal Ján Chryzostom Korec, al nuncio apostólico,
al presidente y a los miembros de la Conferencia episcopal que han intervenido
en la solemne ceremonia.
Con el intercambio de instrumentos de ratificación del Acuerdo-base, firmado
el 24 de noviembre de este año, comienza una nueva etapa en las relaciones
mutuas entre la Santa Sede y la República Eslovaca. La Iglesia y el Estado
tienen ahora la tarea de aplicar cuanto se ha acordado. Es de desear que un
profundo espíritu de cooperación constructiva siga animando a todos aquellos
a quienes se encomiende la realización de esa importante tarea.
La razón fundamental de la colaboración entre la Iglesia y el Estado es el
bien de la persona humana. Esta cooperación debe tutelar y garantizar los
derechos del hombre. Una Iglesia que goza de toda la libertad que le
corresponde se encuentra en una situación óptima para cooperar con todas las
fuerzas vivas de la sociedad "con vistas al bien espiritual y material de
la persona humana y al bien común", como reza el Preámbulo del Acuerdo.
Ojalá que cuanto hoy se ha llevado a cabo contribuya a la consolidación del
vínculo social y al desarrollo espiritual y material de la sociedad eslovaca.
Acompaño estos deseos con la invocación de la bendición de Dios sobre los
participantes en este encuentro y sobre toda Eslovaquia, que tiene siempre un
lugar especial en mi corazón.
A todos deseo de corazón unas felices fiestas navideñas.
*L'Osservatore Romano. Weekly Edition in English n.51 p.4.
© Copyright 2000 - Libreria Editrice Vaticana
|