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MENSAJE DEL SANTO PADRE
JUAN PABLO II AL SUPERIOR GENERAL DE LA CONGREGACIÓN DE LA PASIÓN DE
JESUCRISTO
Al reverendo padre
OTTAVIANO D'EGIDIO
Prepósito general de la Congregación
de la Pasión de Jesucristo
También este año se llevará a cabo, a la
sombra del santuario de San Gabriel de la Dolorosa, el campamento organizado por
los padres pasionistas, que ya ha llegado a su vigésima primera edición.
Saludo a cuantos participan en él y a los que lo han preparado con esmero. De
modo especial, saludo al señor cardenal Agostino Cacciavillan, que el sábado
25 de agosto presidirá la solemne celebración eucarística. Participando
espiritualmente, quisiera dirigirme a cada uno de los presentes con la misma
confianza que deposito en su entusiasmo juvenil.
Queridos muchachos y muchachas, Cristo os pide que en la sociedad actual seáis
protagonistas de una profunda renovación religiosa centrada en la oración, en
la conversión personal y en la búsqueda constante de la comunión eclesial.
Muchos de vosotros estáis comprometidos de diferentes modos, como catequistas y
animadores de grupos, movimientos y asociaciones, en las parroquias y en
numerosas diócesis, especialmente en el centro y el sur de Italia. Ojalá que
vuestra acción misionera os ayude a estar cada vez más atentos a los
"signos" y a los "desafíos" de nuestro tiempo.
Vuestro encuentro tiene por lema: "Habita la tierra y vive con fe; ¿globalización
u hombre global?", y os brinda la ocasión de reflexionar en uno de los
temas más actuales. El desarrollo económico y técnico moderno tiende a
convertir a la humanidad en una "aldea global", con una tupida red de
intercambios y comunicaciones. Asistimos a un cambio de época que, sin embargo,
debe ser dirigido, para que no vaya en detrimento de la dignidad del hombre y
del bien común. Al respecto, los cristianos están llamados a dar su contribución,
impregnando este complejo proceso con los valores evangélicos. Es necesario
"globalizar" la solidaridad y el amor, según el mandamiento nuevo de
Jesús. Queridos jóvenes, también a vosotros os corresponde trabajar con todos
los medios posibles para construir una civilización y una cultura inspiradas en
el evangelio de la caridad. El futuro del mundo estará, en gran parte, en
vuestras manos. Al respecto, me viene a la memoria la consigna que dejé a los jóvenes
del mundo entero en la inolvidable vigilia en Tor Vergata, con ocasión de la
Jornada mundial de la juventud, durante el gran jubileo del año 2000. Les dije:
"En vosotros veo a los centinelas de la mañana en este amanecer del
tercer milenio".
Os repito esta invitación a vosotros, queridos participantes en el campamento.
Para cumplir esta importante misión, seguid con fidelidad el camino formativo
de vuestra espiritualidad típica, que os lleva a ser "peregrinos,
centinelas y testigos". Peregrinos en busca de Dios, centinelas que velan
preparando la vuelta gloriosa del Señor resucitado, y testigos intrépidos y
valientes de su mensaje de salvación.
Que en este itinerario espiritual os sostenga el ejemplo de san Gabriel de la
Dolorosa, quien, desde la gran Tienda del santuario, os protege. Os guíe
siempre la Virgen María, Madre de la esperanza y Estrella de la nueva
evangelización.
Con estos sentimientos, le imparto de corazón a usted, reverendísimo padre
prepósito general, al señor cardenal Agostino Cacciavillan, a los
organizadores del encuentro y a todos los jóvenes del campamento, la implorada
bendición apostólica.
Castelgandolfo, 6 de agosto de 2001
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